la clave
Un rival con poca ambición

La afición maragata disfrutó con la victoria de su equipo. JESÚS
El Atlético Astorga supo jugar mejor sus cartas que el Tropezón. el equipo leonés salió al campo dispuesto a hacer valer la renta adquiridad en el partido de ida y aprovechar cualquier error de su rival para sentenciar la eliminatoria, mientras el cántabro fue demasiado especulador y sin arriesgar lo más mínimo cuando estaba obligado a marcar si quería darle la vuelta al marcador. Sin embargo, cuando quiso hacerlo ya era demasiado tarde por que el conjunto local ya vencía por 2-0, lo que dejaba a los de Tanos sin posibilidades, dejñandose llevar a partir de ese momento por la incercia de la victoria.