Con el cuchillo entre los dientes
El Abanca Ademar busca ante el Kadetten suizo su primera victoria en Liga de Campeones . Una aguerrida y dura defensa será la gran baza leonesa ante el letal ataque de los helvéticos.

La plantilla del equipo leonés afronta con la máxima ambición el primer partido de Champions en casa. FERNANDO OTERO
georgino fernández | león
León vuelve a saborear la Liga de Campeones. Tras un largo paréntesis de cuatro años sin presencia en la gran competición continental el Abanca Ademar ha regresado esta temporada y tras su debut el pasado fin de semana ante el Gorenje Velenje con derrota por la mínima (24-23) recibe hoy en el Palacio (17.00) al Kadetten Schaffhausen suizo, tal vez el rival más fuerte del Grupo C donde está encuadrado el equipo leonés.
Y el envite de esta tarde va a ser una guerra. O tal vez sería más acertado hablar de una guerra de guerrillas; un terreno donde el conjunto marista se desenvuelve bien cuando enfrente se encuentra con un rival poderoso y sobre el papel superior. «Vamos a salir a cerrarnos atrás, a pelear, a correr y hacer que sea un partido denso y duro para ellos», apuntó ayer con énfasis en la previa el técnico Rafa Guijosa.
El Kadetten es un equipo con un balonmano clásico y muy potente al que el Ademar tendrá que adaptarse y demostrar si es capaz de ser competitivo. «Tienen un potencial enorme en cuanto a calidad individual, de lanzamiento y de todo», subrayó.
En el partido de su debut en la Liga de Campeones, el Kadetten Schaffhausen derrotó al Elverum noruego por un contundente 36-30. Las cifras en balonmano siempre son elocuentes. Si un equipo en Champions le mete al rival 36 goles es que su po tencia de fuego es tremenda. Y ahí el Kadetten destaca con sus poderosos laterales como Szyba o Ostroushko o su central húngaro Csaszar.
Por eso, la defensa ademarista debe dar su mejor versión porque las opciones de victoria pasan obligatoriamente por ahí. «Tenemos claro —añadió Guijosa— que nos enfrentamos a un rival que en teoría es superior a nosotros. Eso lo aceptamos como un signo de respeto a la competición. Dicho esto sabemos que ese potencial tenemos que contrarrestarlo con nuestra defensa. Hay que ser valientes, ponernos en el campo y decirles: a ver si sois capaces de batirnos».
Los leoneses conocen perfectamente el potencial del rival en cuanto a lanzamiento y en el uno contra uno. En este aspecto son un equipo de lo mejor de Europa.
El reto de los 25 goles
«Si salimos y somos capaces de frenarles tendremos mucho ganado. Evidentemente nosotros no podemos ir a un marcador donde ellos nos metan más de 28 o 30 goles. Si no conseguimos que bajen de 25 goles no ganaremos el partido porque entonces tendremos muchos problemas».
Y ese será el gran reto del equipo de Guijosa: dejar a un equipo con un potencial de lanzamiento tremendo en menos de 25 goles. Lo mejor del equipo suizo es su ataque. Para equilibrar las cosas la defensa debe ser capaz de llevarlo a unos números inusuales para los helvéticos. «Si no somos capaces de hacerles un partido a pocos goles tendremos problemas», auguró el técnico marista que cuenta con todo el plantel a excepción de Juanjo Fernández.
Sobre el juego del Kadetten explicó: «Es un equipo que por el potencial individual que tiene no necesita elaborar mucho el juego. Tiene cuatro laterales, dos diestros y dos zurdos con un brazo impresionante y que juegan acciones muy directas, muy sencillas para buscar acciones de lanzamiento o de uno contra uno. Y lo hacen así porque no necesitan más, al contrario que nosotros».