Real Madrid 2 Al Jazira 1 El galés sella el pase a la final tras un mal partido de los de Zidane que vieron como su rival se adelantaba con un gol que luego enjugaba Cristiano Ronaldo

Bale evita un mal trago al Madrid

El delantero del Real Madrid Cristiano Ronaldo intenta crontrolar el balón ante el defensa del Al Jazira, Salim Rashid. DOKOUPIL

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León

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ÓScar Bellot | ABU DABI

Con mucho más sufrimiento del que cualquiera esperaría en un duelo con contendientes de tan desparejo potencial, obligado a remontar tras una primera parte que sólo respondió a los sueños más osados del técnico del Al Jazira o a los peores recuerdos de quienes aún se desvelan con los fantasmas del ‘Alcorconazo’, y golpeado primero por el VAR en el tanto de Casemiro que no subió al marcador y aliviado después por el gol de Boussoufa al que el árbitro tampoco otorgó validez y que hubiese significado el 2-0 y un drama mayúsculo, el Real Madrid sacó un trabajadísimo billete a la final ante el Gremio del sábado gracias a Bale, de nuevo providencial, con un tanto a falta de nueve minutos que venció definitivamente la resistencia del Al Jazira (2-1), un equipo que maximizó sus escasos recursos y enjuició durante 80 minutos la excesiva complacencia del vigente campeón.

Ante un rival que se parapetaba con diez atrás, el Real Madrid las tuvo al comienzo de todos los colores, con hasta seis aproximaciones en el primer cuarto de hora a la meta de Ali Khaseif, un cancerbero que tan pronto sacaba una mano notable como ofrecía una parada carente de ortodoxia. Más parecía a veces un guardameta de balonmano que de fútbol el emiratí, ante el que llegaba con extrema comodidad el conjunto de Zidane, pero frente al que no atinaba ni de carambola. Ni Marcelo ni Achraf vigilaban sus espaldas, convertidos en sendos atacantes más en un intento de desmadejar el laberinto defensivo tejido por Ten Cate. Junto al repliegue sin reparos, el Al Jazira fiaba sus escasas opciones a la reducción del ritmo de juego. Desbordado por la verticalidad del conjunto madrileño en el primer tramo, el cuadro emiratí sufría por su inferioridad técnica y también física, pero paulatinamente fue encontrando alivio en las interrupciones. Ninguna tan perjudicial para los intereses de la escuadra española como la protagonizada por el brasileño Sandro Ricci, que optó por no dar validez al tanto de Casemiro a centro de Isco al considerar, tras consultar con el VAR, que Benzema, en fuera de juego.

Se desconectó tras ese lance el Real Madrid, que ya había ofrecido signos alarmantes atrás y que encadenó una serie de fiascos entre Nacho, Casemiro, Varane y, sobre todo, Achraf que desembocaron en el tanto de Romarinho. Una diana, fruto de la excesiva relajación de la retaguardia madridista, que recompensó el conservador planteamiento de Ten Cate. Y aún pudo ser mayúsculo el premio de no anular el árbitro el tanto de Boussoufa a pase de Ali Mabkhout en una contra que volvió a sacar los colores de la anémica zaga blanca.

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Estuvo a un paso de la hecatombe el cuadro de Zidane. Tuvo que asomarse al abismo para despertar del letargo en el que se había sumido. Y con Ali Khaseif, que le había provocado unas cuantas pesadillas en medio del sopor, ya fuera del rectángulo por lesión, se subió a lomos de Modric y Cristiano para remontar desde el precipicio. Filtró el croata un balón entre la poblada pero inocente retaguardia emiratí para que Cristiano devolviese las tablas. Recordó entonces Zidane que los partidos más solventes de este curso los ha firmado con extremos. Ganó con su presencia empuje el Madrid ante un Al Jazira ya desfondado. Y ahí apareció Bale que puso el sello un minuto después de saltar el verde. Está poco, pero cuando lo hace, se hace notar.