Aprendizaje con claro acento leonés
LA NOVEDAD SE LLAMA INTEGRADOR Esta nueva herramienta para entrenadores supondrá un antes y un después en la formación de jugadores. Fernando Martínez Villanueva, un leonés de 49 años, nació un 12 de diciembre de 1968, es el creador de este simple invento revolucionario para propiciar una clara mejora técnica..

Un momento del entrenamiento con la herramienta creada por el leonés Fernando Martínez. DL
roberto arias | león
Fernando Martínez Villanueva (León, 1968) es el autor de esta sencilla pero innovadora herramienta para favorecer la técnica en los entrenamientos de los futbolistas. El integrador, un sistema que establece un medio de entrenamiento o adiestramiento, al objeto de que el jugador evite mirar sus pies durante el control del balón en orden a que esté más atento a su entorno o periferia. Para ello, la invención prevé el empleo de una pantalla que se
sitúa sobre la cintura del jugador de un material opaco, ligero y flexible, o bien un accesorio o añadido de tela situado en la parte superior del tronco, que no penaliza al jugador en sus movimientos, pero que establece una barrera visual para sus pies, de manera que dicho jugador se centre en visualizar el comentado entorno o periferia en orden a mejorar la anticipación por un mayor control de lo que sucede a su alrededor. El ángulo de visión del futbolista aumenta sig
nicativamente. Se consigue que
el campo extenso de visión periférica se multiplique exponencialmente.
El integrador, esta sencilla herramienta para entrenadores, supondrá un antes y un después en la formación de jugadores.
Realizado en material blando (espuma...), cómodo, no interrumpe ningún movimiento. Ligero, al estar fabricado en espuma o similar, aporta total seguridad en contactos o caídas y está recomendado para perfeccionar el control del balón con los pies y su conducción sin fijar la vista en él, obligando al futbolista a levantar la cabeza para saber donde están sus compañeros y los jugadores rivales para efectuar el desplazamiento del balón de forma directa e ir adaptándose a jugar con la cabeza alta sin necesidad de bajarla para controlar el esférico y saber dónde está y cómo puede hacer el contacto.
Fernando Martínez, el creador del integrador, relata cómo se le ocurrió la idea para su creación, «yo fui futbolista y los entrenadores para que levantásemos la cabeza nos gritaban, y aunque también hay alguna dinámica inteligentemente pensada para que el futbolista levante la cabeza cuando juega, hasta este momento no había ninguna herramienta para este cometido. Hay muchas herramientas de tecnificación, pero ninguna como ésta, porque tiene un objetivo que hasta el momento no se trabajaba con herramientas, sino con voces, con indicaciones verbales o con dinámicas bien pensadas».
Para el creador del integrador el uso de esta herramienta puede ser determinante para el aprendizaje del futbolista y su mejora a la hora de la recepción el balón y su posterior distribución, «el niño genera automatismos de control sin necesidad de mirar a los pies. Ese es su principal objetivo, control, recepción, conducción de balón y desplazamiento sin necesidad de que la atención del jugador vaya a los pies. Esa atención se libera y se puede dirigir al entorno de juego. De esa forma el jugador está más integrado, de ahí el nombre de la herramienta, con sus compañeros porque su visión y su atención está en el equipo porque se resta una parte muy importante de mirar a los pies. Con el uso del integrador se acostumbrar a que mirar hacia abajo no tiene sentido porque no hay nada que ver al imposibilitar la herramienta que se vea el balón. Instintivamente el futbolista levanta la cabeza y con ese gesto se generan unos cuantos beneficios al saber donde están los compañeros y los contrarios al aumentar la visión periférica, y juegas desde un lugar con una mirada mucho más integrada para el equipo, que es lo que todo entrenador desea, que tenga una mirada lo más parecida a la que tiene el técnico. El entrenador tiene una mirada de conjunto, pero el futbolista si baja la cabeza pierde la mirada de conjunto. De esta forma libera atención y se acerca más a la mirada de conjunto y a lo que quiere el entrenador».
De momento el integrador sólo se está llevando a escuelas de tecnificación y clubes de solera con canteras consolidadas, aunque su expansión será grande cuando el resto de equipo del fútbol y fútbol sala base conozcan su existencia, «el integrador en estos momentos se está distribuyendo entre escuelas de tecnificación y algún club con canteras importantes. Lo están probando en dos o tres clubes,en los que ha tenido una gran acogida, y las escuelas de tecnificación que lo están usando están muy contentas, comenzando a pensar utilidades. Lo mejor, que el entrenador no tiene que hacer un cursillo, no tiene que aprender nada nuevo, sino que añadírselo a las dinámicas que ahora hace. El entrenador recibe un plus de formación del futbolista porque con las mismas dinámicas saca una ventaja extra, que no es otra que sus futbolistas levanten la cabeza, lo que posibilita entender aspectos tácticos mucho mejor. En León ya lo están utilizando el San Andrés y el Puente Castro, aunque lo ha empezado a utilizar en periodo de prueba el Trepalio, club de fútbol sala que cuenta con equipos masculinos en todas las categorías de base y en la 1.ª División Regional Femenina».
coste económico
Para Fernando Martínez el precio de la herramienta no es ningún obstáculo para que pueda adquirirse por los clubes, «el coste del integrador, tal y como está el mundo del fútbol no es elevado, sino todo lo contrario, porque realmente la herramienta es muy sencilla, esa es su gran ventaja, que además se coloca en el futbolista de una manera muy cómoda y prácticamente no se da cuenta que la lleva, porque no se mueve para nada al queda fija y no pesa porque está hecha de un material diseñado especialmente para que no moleste y que simplemente obstaculice, obstruya y eclipse la mirada del futbolista a los pies. Cuando un club compra unos cuantos, porque no hay que comprar uno para cada futbolista, sino que se pueden ir alternando en función de la sesión programada por el entrenador, el gasto es muy pequeño. Hoy en día, el Dortmund tiene una máquina que vale dos millones de euros, y una de las principales cosas que trabaja es esta, la visión periférica. Se van encendiendo luces alrededor y el futbolista tiene que inmediatamente captar que luz se enciende y mandar el balón allí. Esto es bastante más barato y se consigue muy buenos resultados».
El creador de esta nueva herramienta para ayudar a mejorar la técnica a los futbolistas está convencido que será todo un éxito a medida que se vaya conociendo por su bajo coste, sus prestaciones y la ayuda que supone para el entrenador a la hora de mejorar la técnico individual, y con ella la colectiva, de su equipo y con ello la mejora que puede suponer para el club a la hora de competir, «esta herramienta estoy convencido de que será todo un éxito, porque es muy simple, económica y está muy bien diseñada por su peso y forma de utilización. Todo ello redundará en un beneficio para los futbolistas que la utilicen al tener una mayor globalización de la situación por su mejora de la visión periférica, lo que le permitirá una mayor atención táctica a las instrucciones del entrenador al no tener la mirada fijada en el balón y sí en la situación de compañeros y ruvales sobre el rectángulo de juego».
escuelas de tecnificación
Aunque son pocos los clubes que conocen la creación del integrador, las escuelas de tecnificación centran los esfuerzos de Fernando Martínez por dar a conocer su invento, pero algunos clubes como el Atlético Osasuna ya están comenzando a utilizar esta herramienta para que sus futbolistas vayan mejorando su visión periférica y desde ella la técnica individual al no tener que estar centrados en el balón y sí en comenzar a pensar que harán con él cuando lo reciban por no tener ninguna posibilidad de concretar su situación con la vista.
Toda una innovación que servirá para evolucionar las técnicas del aprendizaje de los futbolistas a la hora de mejorar sus prestaciones técnicas y tácticas, tanto individuales como colectivas, con la consiguiente mejora para el equipo a la hora de afrontar sus diferentes competiciones, algo que seguirá mejorando con el transcurso de las temporadas.