Todo pasa por el Reino de León
Primera de las seis finales a disputar en casa, donde la victoria se hace más que necesaria para seguir sumando, e ir restando diferencias, que permitan superar a los rivales más cercanos para salir del pozo, en el cual lleva asentado el equipo desde hace unas cuantas jornadas. Cuando no se consiguen puntos como visitante, no queda más remedio que lograr victorias cuando lo haces como local, si no quieres ver como los demás equipos se escapan y van escalando posiciones, mientras las distancias se van ampliando. No hay mucho tiempo para cambiar el rumbo, por lo tanto solamente vale ganar, sí o sí
Mantener una racha de dos o tres partidos seguidos con victoria es la fórmula para salir de esa inquietante zona de peligro, y dar un golpe de mano de fuerza, concentración y superación, demostrando que la plantilla está en consonancia con la categoría. Jugar un fútbol vistoso, creativo y ofensivo no tiene valor, sí los puntos no se consiguen, porque al final el premio tiene forma de números. Este es el momento de superar estas situaciones difíciles, que no por ser más o menos esperadas, se tornan reales y ante ellas debe entrar en juego la capacidad de reacción. Cualquier rival a estas alturas es difícil de superar, porque todos están en esa situación de jugarse algo, por lo que saber asumir ese rol para llevarse los puntos, es el abc del fútbol.
Este sábado el Reino de León debe lucir sus mejores galas con una afición volcada que lleve en volandas a unos jugadores, que necesitan ese apoyo y esa dosis gratificante de estímulo para sacar el partido adelante. Esto es una cuestión de todos, los aficionados haciendo su función, y los jugadores las suya, que es hablar en el campo, y así unidos se podrá llegar al objetivo previsto. El Cádiz es uno de esos rivales que están predestinados a subir de categoría, dirigido por un ex-entrenador culturalista en otros tiempos, pero en estas situaciones cuando hay máxima necesidad de puntos, la clasificación, el presupuesto y los nombres no cuentan.