Diario de León

SEGUNDA DIVISIÓN

Mismo discurso, idénticos responsables

El proyecto de la Cultural se tambalea a nueve partidos del final de la Liga El sermón de ‘jugamos como nunca y perdimos como siempre’ ya harta a una afición que no se fía de Llamazares ni de De la Barrera.

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ÁNGEL FRAGUAS | LEÓN

El proyecto de la Cultural y Deportiva Leonesa SAD se tambalea cuando la temporada se encuentra a nueve partidos del final del campeonato de Liga de Segunda División, con el equipo en puestos de descenso y todavía con los tres máximos responsables de los males deportivos en sus respectivos cargos, cuando la Academia Aspire aún no ha dicho la última palabra al respecto. Nadie escucha a una afición que exige un cambio inmediato desde hace tiempo, con la finalidad de no tirar por la borda un ascenso a Segunda División que hacía 43 años que no se producía en el equipo de todos los leoneses, acostumbrados a penar en los infiernos las incongruencias que han vuelto a ser el pan nuestro de cada día en los últimos tiempos. Además, se ha agudizado la inestabilidad que antes sólo parecía afectar al banquillo y que en estos momentos también afecta al director deportivo, Óscar Cano, y al cargo de director general que afirma ostentar Felipe Llamazares.

Los dos primeros, según han reconocido los propios responsables de la situación del equipo en la zona de descenso, se encargaron de confeccionar la plantilla para acometer el objetivo de seguir en Segunda División con cierto desahogo. Y el tercero, Llamazares, se ha encargado de negociar y cerrar los fichajes y ‘desfichajes’ que llegaron y abandonaron el club leonés tanto en el mercado de verano como en el de invierno. Despropósitos continuados en varios de los futbolistas que se fueron tras conseguir el histórico ascenso a Segunda División (héroes del culturalismo para siempre), en los que llegaron para irse en enero y también en varios de los que forman la actual plantilla de la Cultural. Y nadie toma decisiones para tratar de buscar, al menos, una reacción que salve al equipo de todos los leoneses del descenso.

La Cultural ha intentado poner los cimientos de un futuro esperanzador y, a la vez, más ilusionante que nunca en las últimas cuatro décadas para el fútbol de León con una plantilla mal diseñada tanto para afrontar la temporada del regreso a Segunda División como a la hora de apuntalar el plantel para asegurar la permanencia en la división de plata en el mercado invernal, con fichajes pedidos por Rubén de la Barrera y Óscar Cano, para después ser negociados y cerrados por Felipe Llamazares, que salvo uno, el central David García, apenas han tenido protagonismo que hayan mejorada el rendimiento del equipo.

La sombra de Álex Gallar es muy alargada. Y más tras la explicación de su marcha de la Cultural a este periódico: «La Cultural prefirió los 400.000 euros antes que mantenerme». Álex Gallar abandonó la plantilla de la Cultural por la SD Huesca tras pagar la cláusula de rescisión de 400.000 euros, después de que el club leonés no hiciera una contraoferta con la finalidad de retener la marcha del futbolista, que se había convertido en el ídolo del culturalismo. Esos 400.000 euros la Cultural los ha derrochado en la posición del lateral izquierdo. Primero contrató a Manu Rodríguez, con una ficha elevada, para ocupar dicha posición en la defensa culturalista, pero nunca entró en los planes del entrenador Rubén de la Barrera. La entidad leonesa acabó negociando la rescisión contractual con el futbolista en el mercado de invierno. Para suplir al lateral izquierdo gallego, la Cultural se hizo con los servicios de Ángel García, procedente del Real Valladolid, con la inversión de otra cantidad para su fichaje. Además, para tampoco formar parte de las alineaciones ni de las convocatorias de De la Barrera, que sigue prefiriendo al futbolista leonés Viti para la posición de lateral zurdo.

Esta temporada iba a ser la de la consolidación, según palabra de Felipe Llamazares, pero está siendo la de la gran decepción porque el rendimiento del equipo continúa sin estar a la altura de lo que se esperaba, cuando sólo restan nueve jornadas para que acabe la Liga y desde que comenzó el año 2018 todo va a peor y nadie toma la decisión de buscar una reacción que saque al equipo de una dinámica que le ha atollado en puestos de descenso a Segunda B.

La Cultural precisa de una reacción en el banquillo. Quedan 27 puntos por jugarse. Tiene que darse cuenta ahora mismo que la misión es reflotar a la plantilla y, paralelamente, algo aún más prioritario: salir de las posiciones de descenso, porque descender a Segunda División B afectaría negativamente a su economía y sobre todo a una afición que no quiere bajar de nuevo a los infiernos. Las cuentas de la lechera de Felipe Llamazares son otro cuento más. Y van...

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