TENIS
Nadal ya es conde de Barcelona
El tenista español suma 401 victorias en tierra y alcanza su undécimo título en el Godó tras imponerse en la final al griego Stefano Tsitsipas por 6-2 y 6-1.

Rafael Nadal vuelve a hacer historia tras ganar su undécimo Conde de Godó. ALEJANDRO GARCÍA
Nadal se impuso (6-2 y 6-1) en la final del Godó al griego Stefano Tsitsipas logrando su undécimo título y sumando más récords. Y es que hasta ahora Guillermo Vilas, Manuel Orantes y Thomas Muster compartían la particularidad de ser grandísimos jugadores sobre tierra batida, de ser los tres zurdos y de acumular 400 victorias sobre la superficie roja. Ahora, siete años después del último partido de Muster, Rafa Nadal, al derrotar a David Goffin en las semifinales del Conde de Godó (6-4 y 6-0), se une a su selecto grupo, tras alcanzar las 400 victorias en arcilla.
El balear, que la semana pasada alcanzó idéntico número de títulos en Montecarlo, volvió a mostrarse intratable en la capital catalana, donde sumó su cuadragésimo sexto set ganado en tierra de forma consecutiva y logró su victoria 401 sobre arcilla. Tsitsipas, un espigado tenista de 19 años que se había convertido en la revelación del torneo tras eliminar a cuatro cabezas de serie, ya dijo en la víspera que seguramente hoy recibiría una clase gratuita del ‘rey de la tierra batida’. Y Nadal se la dio a partir del segundo juego. El primero fue para el tenista heleno, 63 del ránking de la ATP y que sorprendentemente ganó su saque en blanco, antes de que el partido sufriera un pequeño parón por la lluvia. El mallorquín se desató tras la reanudación con un tenis sin fisuras, mientras que su adversario encadenaba error tras error, sobre todo con su revés.
Nadal mantuvo con facilidad su servicio y rompió el de su rival en el tercer y quinto juegos, ambos en blanco, para ganar la primera manga, por 6-2. En apenas cuarenta minutos, Tsitsipas, que se asomaba a su primera final ATP, había descubierto cómo se las gasta el número uno del mundo en su superficie favorita.
El segundo set aun fue peor para él. El diez veces campeón de Roland Garros quebró el saque de Tsitsipas en el primer juego, de nuevo sin dejar que su rival sumara un solo punto, y volvió a hacerlo en el tercero.