De la solidez de Rafa Benítez en 2007 a la explosividad de Klopp once años después

El entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp. ETTORE FERRARI
MANUEL SÁNCHEZ | LONDRES
Pasar de la solidez defensiva a la explosividad desatada es un ejercicio difícil de aprender. Como ese rockero que ataca una balada tras aporrear guitarras. O como el Liverpool, quien tras caer con la telaraña de Rafa Benítez en 2007 vuelve con la verticalidad de Jürgen Klopp en busca de la sexta ‘Orejona’ para los ‘Reds’.
Parecía complicado optar a ello hace unos meses, pero ahí está. Klopp, con Mohamed Salah, Sadio Mané y Roberto Firmino, ha conseguido dar la vuelta al estilo que llevó a los ‘Reds’ a su última final de la Champions League y aspira a suceder a los héroes de Estambul 2005 como el último Liverpool en levantar la Copa.
Si se echa la vista atrás, Benítez siempre ha sido un entrenador que fundamenta sus equipos en la solidez defensiva. Lo fue en el Valencia campeón de la Liga y de la Copa de la UEFA y lo fue en el Liverpool, equipo por el que firmó en 2004 para sustituir a Gerard Houiller, quien había estado seis años en el cargo.
Su telaraña con los ingleses no tardaría en llegar y se tejió profundamente con las figuras de Sami Hyypia y Jamie Carragher en el centro de la defensa. El primero, discutido a su llegada a Liverpool por ser un jugador desconocido, no fue titular en la final pese a ser una pieza clave en el equipo, mientras que Carragher, leyenda de los ‘Reds’, estuvo presente en los 15 partidos europeos. Precisamente, esta es la faceta que más difiere entre la línea temporal que separa al conjunto de Benítez y al de Klopp, ya que el alemán ha tenido que corregir a lo largo de la temporada la zaga hasta dar con una pareja competitiva. Virgil van Dijk, fichado por 80 millones de euros en invierno, ayudó a tapar los desaciertos, pero la lesión de Joël Matip en abril obligó a Klopp a buscar una solución.