Se acabó el cuento
U n año ha durado el sueño de estar en la división de plata. Muy corto ha sido tras 43 años de espera, y sobre todo doloroso, porque hasta el último momento no se ha producido el fatal desenlace. La enorme variación de componentes de la plantilla en relación a la del ascenso, dio paso a construir un nuevo equipo, con el consiguiente tiempo para su conjunción. Los nuevos fichajes por parte del director deportivo Oscar Cano no dieron su resultado, además de gastarse el dinero de forma rápida, sin mucho control y rematándolo con refuerzos venidos a menos en la temporada invernal, que no mejoraban a los que se fueron. La no renovación de ciertos jugadores como Gallar, Toni, Benja... es otro teorema a analizar.
En relación a la situación deportiva y al desarrollo de la competición, todo se fue oscureciendo según se iban sucediendo las jornadas, con errores impropios para esta categoría. Rubén de la Barrera quiso seguir con sus ideas, pero cuando no funciona se debe cambiar, combinando otros recursos que varíen la dinámica del equipo. Demasiados nervios que se contagiaban en el vestuario y hacían su aparición en cada partido, siendo un lastre más a restar.
Dentro del club, la dirección general con Felipe Llamazares no ha hecho precisamente muchos amigos, con muchas y continuas desavenencias con peñas y afición, además de querer vender que los resultados son secundarios. No señor, los socios quieren resultados, para eso han sacado su abono, con ese proyecto de la Academia Aspire, incluido el de la base, que eso merece un punto y aparte. ¡Todo gozo metido en un pozo!