Ser simplemente España
Después de tres partidos en la fase de grupos con el corazón en un puño, y conseguida la clasificación como primera, con más sufrimiento de lo previsto, y más dudas que futbol demostrado, llega la hora de ir eliminando rivales uno a uno para ir pasando rondas. El anfitrión Rusia es el primero este domingo, donde sólo puede quedar uno. Para ello la selección debe poner toda su maquinaria en funcionamiento, mostrar su superioridad en el campo y no cometer errores. De los nombres no se puede vivir, y menos ganar partidos, dentro del terreno de juego es donde se tiene que hablar.
La falta de concentración exhibida, así como la lentitud en movimientos y la carencia de frescura para controlar situaciones difíciles en ciertas fases de cada encuentro, están siendo habituales en los partidos hasta ahora disputados. Se necesita cambiar el chip y salir desde el inicio enchufados, con agresividad, consistencia defensiva, iniciativa ofensiva aprovechando los puntos flojos del rival, utilizando la rapidez y velocidad para desbordar, aprovechando las oportunidades que se tengan, sabiendo leer el partido y dando sensaciones de consistencia, para ir ganando credenciales que vuelvan a hacer de España, una selección ‘top’.
Llega la fase decisiva, y aquí es donde la calidad y experiencia de los jugadores españoles debe salir a la palestra, porque de nada vale ser un privilegiado por tener esas cualidades y no saberlas utilizar en los momentos necesarios. Los partidos se deciden por mínimos detalles y ahí es donde esta selección tiene que poner su pedigrí.
Rusia juega en casa con su afición, pero eso no debe ser ninguna excusa para una España donde sus jugadores están curtidos en mil batallas, cuyo talento y capacidad no son flor de un día. Todo el potencial tiene que aparecer en este partido porque el margen de error, aquí no existe y el dominio y control del partido no tiene premio, si no se transforma en goles.