Rakitic pone en cuartos a Croacia

Ivan Rakitic celebra el pase de Croacia tras marcar el último penalti de la tanda. KIKO HUESCA
Croacia 1 Dinamarca 1 Croacia sufre para alcanzar los cuartos de final del Mundial y mantener viva la ilusión de una generación que esperó a la tanda de penaltis para eliminar a los daneses
JUAN JOSE LAHUERTA | Nizhny
Croacia sufrió para alcanzar los cuartos de final del Mundial de Rusia y mantener viva la ilusión de una generación que esperó a los penaltis para eliminar a Dinamarca, que estuvo a punto de acabar con la historia de Luka Modric en los Mundiales. 1-1 con prórroga incluida y después, en la tanda de penaltis triunfo croata por 3-2, gracias a la pena máxima transformada por Rakitic.
Al equipo del mago croata se le apagó la luz en el momento más inoportuno. Parte de culpa la tuvo el rocoso planteamiento danés, que consiguió anular las ideas de la estrella balcánica. El jugador del Real Madrid vive con la continua amenaza de que cada partido puede ser su último en un Mundial y contra los daneses estuvo a punto de despedirse.
El portero Kasper Schmeichel se empeñó en amargar a Croacia hasta límites insospechados. Y, sobre todo, a Modric, a quien detuvo un penalti a pocos minutos para el final de la segunda parte de la prórroga. Después, alargó sus aciertos con otros dos lanzamientos detenidos en la tanda de penaltis. Pero, por suerte para Croacia, Danijel Subasic paró uno más, tres.
Todo comenzó al revés para Croacia, que en el segundo minuto encajó el primer gol. Fue un palo que duró muy poco, porque en dos minutos Croacia arregló el desaguisado gracias al estreno de Mario Mandzukic en la competición. El jugador del Juventus recogió un rebote dentro del área pequeña y, con mucho oportunismo, empató el duelo.
Entonces comenzó otra pelea, la del gobierno del centro del campo que no ganó nadie. Los dos protagonistas, Modric y Eriksen, apenas fueron capaces de ofrecer alguna pincelada de su buen fútbol, aunque el danés fue quien más cerca estuvo de marcar con un pase envenenado que golpeó en la escuadra derecha de la portería de Subasic.
Aunque Croacia dominaba el cuero casi por completo, los daneses se atrevieron con otra ocasión, esta vez de Martin Braithwaite, que se encontró con Subasic en un mano a mano. Enfrente, los hombres de Dalic apenas respondieron con un disparo lejano de Ivan Rakitic y con un cabezazo de Dejan Lovren tras un saque de falta envenenado de Modric.
Croacia, en el mismo escenario que derrotó a Argentina, el Nizhny Novgorod Stadium, y con la misma alineación, esperaba una segunda parte similar a la que disfrutó no hace mucho para dejar casi eliminado al equipo de Messi.
La magia, en esta ocasión, no surgió. El técnico Age Hareide ascó al campo al centrocampista Lasse Schone y el partido se embotelló. De repente, se hizo la oscuridad. Había poca luz, pero está se apagó por completo. Nadie era capaz de generar nada.
Modric y Eriksen fueron anulados y el partido se convirtió en un tostón que nadie era capaz de controlar. Las historias de las generaciones pasadas comenzaban a ser hasta amenas para el público, que, a falta de fútbol, dedicó su tiempo a animar al país organizador, a hacer la ola y a poner las linternas del teléfono móvil para generar un efecto luminoso vistoso.
El tiempo fue pasando y sólo una genialidad podía provocar el desempate. No sucedió y los penatis decidieron el pase a cuartos a favor de Croacia.