Piqué paga los platos rotos de la derrota ante el Leganés
P. Ríos | Barcelona
El estropicio del Barça no acabó con el pitido final de Undiano Mallenco en Butarque. Tuvo continuidad en la reacción de los jugadores, que no felicitaron a sus colegas del Leganés por su justa remontada, según denunció su portero, Cuéllar, y se prolongó en la sala de prensa, con Ernesto Valverde calificando la derrota como un simple accidente. Como en Roma. Tampoco ayudó la reacción mediática, instando a hacer creer a los seguidores culés que lo del equipo azulgrana no fue tan grave viendo cómo le fue al Real Madrid en Sevilla.
El KO del equipo de Julen Lopetegui le vino bien al Barça y también, en lo individual, a Gerard Piqué, ‘tapado’ tras otro mal día personal. El central fue protagonista de un fallo clamoroso en el gol decisivo del Leganés, error que se suma a los dos despistes defensivos suyos que costaron los dos goles del Girona, aunque ese día logró marcar el 2-2 para compensar.
El Barça ya ha encajado en seis jornadas casi los mismo goles (7) que en toda la primera vuelta del pasado curso. Eso sí, Piqué no tiene descanso porque Valverde y la dirección deportiva diseñaron una plantilla con tres centrales zurdos y sólo él como diestro. Y siempre se le señala porque es un sospechoso habitual por su vida extradeportiva, ahora centrada como empresario del mundo de tenis en la nueva Copa Davis que llevará a Madrid en 2019 y 2020. Curiosamente, Sergio Ramos hizo en Sevilla un partido igual de nefasto, pero él cae ‘mejor’ y nadie examinó con lupa su actitud pasiva en los tres goles como sí se hizo con Piqué.