«Siempre he tenido claro que cuando te caes hay que luchar por levantarte»

Carlos se ha adaptado en apenas unos días a su nuevo destino en Italia tras su etapa en Badajoz. VARESE
En apenas 13 años Carlos González ha vivido de todo. Y pasado del drama a un horizonte repleto de ilusión. Y todo con el deporte como vía de escape y objetivos. Para este leonés de 33 años ese transitar no ha sido fácil aunque siempre lo ha asumido con confianza y quedándose con lo positivo. «En la vida pasan cosas que no esperas pero que tienes que asumir y por muy negativas que sean intentar dejar atrás. De todo se aprende, también a luchar por levantarte cuando te caes», precisa.
Entre esas caídas duras para Carlos fue el accidente en el CTR de San Román de la Vega en el que perdía sus piernas atrapado por una trituradora. De ahí un calvario de operaciones (hasta 30 para eliminar infecciones) y la reimputación de un muñón. También una rehabilitación a la que unía como dificultad su alto coste económico.
Pero para Carlos nada era imposible y tras recibir la noticia de que tenía que olvidarse de poder andar sin muletas, encontraba un hilo de esperanza en un centro especializado en biamputados como el Hanger de Oklahoma. «Allí tratan a muchos marines y a personas que han sufrido la amputación de varios miembros».
Sus progresos fueron notables y también le abrieron las puertas a un nuevo escenario. Primero con el tiro con arco. Con la silla de ruedas como compañera pero también con la posibilidad de poder andar sin sus piernas, Carlos empezaba a otear el horizonte con un mayor optimismo. Tanto que en esa disciplina lograba tres campeonatos de España. Año tras año el deporte lograba darle las alegrías que aquel 2005 quedaron aparcadas por un accidente laboral.
Luego vendría el baloncesto. Fue hace dos años cuando Carlos empezaba a botar el balón. Y no se le daba mal. Hasta el punto de fichar en apenas unos meses por el Mideba Extremadura de Badajoz al que fue ganándole protagonismo.
Lo mismo espera hacer ahora en el Handicap Sport Varese al que desembarcaba hace pocos días. Los justos para empezar a entrenar a las órdenes del técnico Fabio Bottini. «Es muy exigente. Un claro representante de la escuela italiana. Pero eso me vendrá muy bien porque de la exigencia siempre aprendes para mejorar», apunta Carlos que en la escuadra transalpina lucirá el número 55. «Lo he hecho hasta ahora en los otros equipos y no me han puesto problemas para que lo haga aquí. Eso sí, los primeros días hasta que no me han podido dar la equipación he tenido que lucir otro». Respecto a ese número Carlos González, cuyo fichaje reflejaba ayer hasta la Gazzetta dello Sport, rechaza que sea una superstición. «Me gusta ese número pero no por algo en concreto. Me ha dado suerte y porqué voy a cambiarlo».
Ahora en su nueva experiencia este leonés, al que la vida ha curtido desde muy joven, espera que las alegrías... y el baloncesto, centren sus principales pensamientos. Y con su mujer Julia como compañera de viaje.