La cantera, ¿para cuándo?
E l trato dispensado al Veguellina en su visita al Área Deportiva es una falta de respeto más. No es el primer equipo ni será el último en quejarse de los despropósitos de los descoordinadores de la cantera de la Cultural, Carlos Antoñán y Roberto Vicente. En lugar de recibir a pie de campo como club de primer nivel del que presumen, sólo de boquilla, a los equipos de la provincia que deberían ser acogidos con el respeto que merecen, los malos modos y las desatenciones atropellaron a unos niños de ocho años que se hartaron de esperar para cobijarse y cambiarse como corresponde al fútbol leonés del futuro. Los niños del benjamín del Veguellina aguantaron un fin de la mañana y comienzo de la tarde del sábado de perros meteorológicos por la desidia de los que se suponen máximos responsables del fútbol base de la Cultural. Carlos Antoñán y Roberto Vicente ni estaban ni se les esperaba para ofrecer y dar el cuidado que se merecen los equipos que visitan el Área Deportiva para disfrutar con el fútbol. Equipos leoneses a los que la Cultural debería de mimar para recoger el fruto apetecido en forma de futbolistas que en un futuro puedan interesar a la Cultural. Aunque a los descoordinadores de la Cultural de Aspire tampoco les preocupa dar un trato más o menos amable al Veguellina y al resto de equipos de la provincia leonesa, porque siempre queda el plan cuatrero. O también cargar el marrón de cuando algo sale mal a toda una leyenda del fútbol leonés como es Santos Morilla, culturalista al que no le llegan los descoordinadores ni a la suela de su bota.