Diario de León

MANUEL MARTÍNEZ GUTIÉRREZ | ATLETA. MEDALLA OLÍMPICA y 31 VECES CAMPEÓN DE ESPAÑA

«El deporte es la herramienta que te exige aplicar los valores que están en la persona»

Campeón en la pista y en la vida. Palabra de un deportista ejemplar como Manuel Martínez que ayer convirtió su presencia en las Jornadas del Deporte Leonés que organiza Diario de León en una lección de experiencia. Lo hizo mostrando su vertiente de atleta de élite y la actual de entrenador. Su visión sobre los valores en el deporte, el momento de la retirada y la aportación del atletismo a su vida marcaron su exposición ante un auditorio entregado..

Manuel Martínez durante su conferencia que moderó el Jefe de Deportes del Diario de León, Ángel Fraguas.

Manuel Martínez durante su conferencia que moderó el Jefe de Deportes del Diario de León, Ángel Fraguas.

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«Los valores están en las personas. El deporte es la herramienta que te exige aplicarlos». Con esa frase Manuel Martínez (León, 1974) levantaba el telón a su exposición en el Club de Prensa de Diario de León. Lo hacía en la tercera de los ocho capítulos de unas Jornadas que tienen a otros tantos deportistas de élite como encargados de abrir la puerta de su mochila de vivencias y experiencias al público. En esta ocasión todo un campeón, medallista olímpico y mejor lanzador de todos los tiempos en España no podía faltar. En una conferencia que moderaba el Jefe de Deportes del decano de la prensa leonesa, Ángel Fraguas, el atleta más internacional del deporte español aplicaba sus vivencias a una reflexión en la que la esencia del deporte quedaba puesta de manifiesto. Los valores, esa palabra que siempre está relacionada con la práctica deportiva, centró buena parte de su discurso en el que enfatizaba que el deporte por sí sólo no tiene valores sino que estos emanan de la persona. «El deporte es la herramienta que exige su aplicación». Una frase que Manuel Martínez intentó explicar a través de casos prácticos. Y nada mejor que los suyos, el de un deportista con más de 20 años de trayecto al que precisamente el deporte «perfiló como persona. Tal vez, desde la distancia que marca el tiempo, ahora puedo decir que si a veces el deporte llega a convertir a algunos en juguetes rotos, en mi caso fue todo lo contrario. DE pequeño no es que llevara muy buen camino y el poder practicar y entrenar me hizo reconducir ciertos pasos».

Daniel Mateos conversa con Manuel Martínez. JESÚS F. SALVADORES

Eso sí, también podía haber apuntado a la faceta artística. «Siempre me ha gustado el arte. Puedo decir que empecé un poco tarde pero no tardísimo. El hacer deporte y en mi caso con un camino positivo me ayudó en esta otra faceta. Si sabes hacer las cosas bien en algo y si pones dedicación en otras cosas ese camino que has realizado te puede ayudar. A mí lo ha hecho, aunque en los últimos tiempos lo he dejado un poco de lado al centrarme en la vertiente educadora y de entrenador en el atletismo».

Un camino del que Manuel Martínez nunca se ha arrepentido. «Creo que nací para el lanzamiento de peso. Además, el hecho de que me gustara lo que hacía suponía que ese esfuerzo y sufrimiento quedara en un segundo plano. No creo que haya sufrido haciendo lanzamiento de peso. Es cierto que como todo en la vida ese esfuerzo hace que unos días estés mejor que otros, pero nunca hasta el punto de decir lo dejo», apuntaba.

Haciendo una mezcla justa entre vivencias y sensaciones Manuel Martínez considera que «a veces se nos sobrevalora a los deportistas de élite. No sumos supermanes. Hacemos lo que nos gusta, unos con mejores resultados que otros pero, aunque es cierto que toda meta conlleva un esfuerzo, en mi caso y creo que hablo en el general, el hecho de que somos nosotros los que decidimos ser deportistas hace que los obstáculos que puedes encontrarte en ti camino sean más llevaderos».

El Club de Prensa de Diario de León albergó la tercera entrega de las jornadas. JESÚS F. SALVADORES

Reincidiendo en los valores del deporte el atleta leonés más laureado en la disciplina de lanzamiento de peso en España y el único capaz de subir a un podio internacional remarcaba que entre su equipaje a lo largo de tantos años la constancia ocupaba un papel esencial. «Es fundamental trabajar para lo que te gusta. No dejarte y en cierta medida reconocer que a veces las cosas no salen como quieres pero que a cada caída la solución pasa por levantarse. Tampoco hay que olvidarse de prestar atención a los detalles. A veces lo s pasamos por alto y son los que pueden hacerte llevar de acabar en un peldaño o en otro más alto», apunta.

Sobre el deporte Manuel Martínez tiene una opinión clara: «Es algo que es capaz de mover pasiones en el ser humano, y eso le da ese valor tan importante que adquiere en nuestra vida». Y también que la palabra abarca un espectro amplio que hay que delimitar. «Podemos separar lo que es deporte como salud del deporte didáctico-pedagógico y del semiprofesional del espectáculo en estado puro, este último es el de la alta competición».

Ante un auditorio que escuchaba su exposición de manera atenta y sin pestañear y con el que el protagonista también interactuó solicitando su opinión sobre ciertos aspectos, Manuel Martínez también ahondó en los aspectos humanos del deportista. Sus inquietudes y también la forma en la que esta faceta debe ir pareja a otros caminos paralelos en la vida. «Tenemos que afrontar un pensamiento dual del deporte y también pasarlo a la práctica. No es bueno que sólo nos centremos en él, también hay que pensar que cuando esa etapa acabe tenemos que estar preparados y tener una base para afrontar otros caminos en la vida. En momento de la retirada es complicado, no sólo por el hecho de que dejas de ser el centro de atención cuando se apagan las bambalinas. También porque debes afrontar un nuevo escenario. Te planteas que para lo que has servido deja de servir. Hay que reinventarse. Y si durante tu etapa como deportista vas labrando una base el poder afrontar esos nuevos retos será menos traumático. En ello está trabajando la Federación española que con la llegada del nuevo presidente Raúl Chapado ha incidido en que todos los atletas tengan una carrera dual. Por citarte un ejemplo y sin poner nombres en León ha pasado un caso de un entrenador que a un atleta que por temas de estudios, en este caso por suspender, le ha tenido sin entrenar un tiempo hasta que pudo reconducir esa situación. Un deportista de élite, en este caso en el atletismo con menos reconocimiento económico que otras disciplinas, no debe centrarse sólo en ello. También labrar un futuro bien sea relacionado con el atletismo o con otro escenario en la vida, pero con una base sólida y sabedor de que en la élite no vas a estar toda la vida y que a veces la retirada no llega cuando quieres sino cuando te lo marcan las circunstancias».

Ahí Manuel Martínez hacía un inciso sobre el momento que le llevó a ser él quien tomara esta decisión. «No es fácil pero cuando llegó el momento en 2011 me lo tomé como una etapa más en mi vida. Fue tras un Europeo. Cuerpo y mente creo que se unieron para decirme basta. Estuve seis meses con un catarro que no quitaba y creo que eso fue el detonante para que decidiera dejar la alta competición».

Eso sí, no el atletismo al que sigue vinculado, ahora en la faceta de educador y entrenador. «El atletismo lo llevo en la sangre. Y es algo que no voy a dejar. No obstante ahora con una faceta diferente. Parto de la idea de que mi principal cometido ahora es ser educador, y luego entrenador que busca el alto rendimiento en los atletas que tiene a su cargo. Eso me hace también ser exigente. Podría decir que hay que tener una pluma en mano de hierro».

Después de su rol como atleta Manuel Martínez entiende mejor la posición de entrenador. «Como en su momento dije antes los valores son exclusivos de las personas y el entrenador es el encargado de transmitirlos a los atletas. Ese es uno de sus principales cometidos que en mi caso intento aplicar cada día».

«Por eso el deporte es tan importante para la sociedad. Moldea a personas y las hace crecer en muchos niveles. Pero siempre teniendo en cuenta que son las propias personas las que deben contar con unos valores que con el deporte pueden aplicarse. Y trasladarse a otras facetas de la vida».

Para el mejor lanzador español de todos los tiempos, que tampoco se olvidó del entrenador que ha sido una parte importante de su vida, Carlos Burón, «el deporte tiene muchas cosas buenas, pero no debemos olvidarnos que también tiene algunos lados oscuros, y creo que el que más daño le hace es el de los tramposos. Bien es cierto que estos existen en todos los ámbitos de la vida y que no se debe generalizar pero también que es una lacra que emponzoña un buen trabajo». Esas trampas tienen para Manuel Martínez un nombre propio, el dopaje. Precisamente uno de esos tramposos le evitó de disfrutar en los Juegos de Atenas de una medalla que posteriormente le fue reconocida. «En esos Juegos viví sensaciones felices y también tristes. Respecto a la medalla que luego conseguí no supuso para mí algo que me llenara de rabia. En ese momento otros tres atletas habían quedado por delante y como yo estaba limpio también pensé que ellos lo estaban. Pero al final uno no. En cuanto a las otras sensaciones fueron indescriptibles. El poder competir en la cuna de los Juegos, Olimpia, es algo único. Precisamente todo lo que conllevó me condicionó en la fase de clasificación. Llegué a llorar de emoción y eso casi me cuesta no llegar a la final. Menos mal que hice un último lanzamiento válido. Luego ya en la final la afronté con posibilidades y la idea de que podía lograr el oro. Tras el segundo lanzamiento la cosa pintaba bien pero luego se torció por un fallo técnico».

Eso sí, al final el bronce olímpico llegaba a su cuello. «La medalla es algo que guardo entre mis mejores recuerdos. Pero también otras muchas cosas. El deporte me ha dado mucho y me ha formado como persona. Lo llevo en la sangre y espero que por muchos años más».

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