Diario de León

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El arbitraje femenino gana protagonismo

Jóvenes y muy preparadas. Raquel Suárez, Ana Laura Herrero y Andrea Rodríguez son la avanzadilla de las árbitras leonesas dentro de su colectivo, en el que cuentan con cinco compañeras más en la capital, además de otras siete en el Comité del Bierzo. Las tres buscan el ascenso de categoría..

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ROBERTO ARIAS | LEÓN
León

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León es la provincia de la Comunidad que cuenta con más árbitras al ser un total de quince las que dirigen partidos, de ellas ocho pertenecen al Comité de León y siete al Comité del Bierzo.

Verónica González Sánchez es la colegiada leonesa de mayor categoría al estar en la 1.ª División Femenina (Liga Iberdrola) y en la 1.ª División Regional de Aficionados. Junto a ella, otras tres colegiadas capitalinas luchan por acompañarla la próxima temporada en la máxima categoría del fútbol comunitario. Raquel Suárez González, Ana Laura Herrero Rodríguez y Andrea Rodríguez de la Riva, que el pasado sábado conformaron el trío que dirigió el partido entre el Olímpico de León y el Salamanca, perteneciente al grupo 5 de la Segunda División Femenina optan al ascenso a la 1.ª División Regional de Aficionados, y las tres estarán el próximo fin de semana en el Centro de Tecnificación Arbitral que se dará cita en León, junto con Ainhoa Bernardo y María Rodríguez dos, colegiadas del Bierzo.

Además, el arbitraje leonés cuenta con María Turienzo Álvarez, que está en la 2.ª División Provincial de Aficionados, y las aspirantes Irene Ceruelo Rey, Yara González Bajo y Lucía Noriega Valle.

El comité berciano también cuenta con siete colegiadas: Lidia Lombardero, asistente de 1.ª División Femenina y de 3.ª División, Ainhoa Bernardo, Maria Rodríguez, Eva María Hernández y Miriam Arroyo, todas ellas en la 2.ª División Provincial de Aficionados, María González, auxiliar y la aspirante Sheila González.

Raquel Suárez asegura: «mi experiencia en el mundo del arbitraje me esta resultando muy gratificante, contando con unas experiencias que sin el arbitraje no hubiera podido vivir, habiéndome cambiado mi carácter y la forma de vivir el deporte. Mi ilusión y esperanza es la de llegar lo más arriba posible, aunque de momento es un sueño que espero conseguir. Por trabajo y ganas no va a quedar».

De la misma manera de sentir es Ana Laura Herrero manifiesta: «Estoy readaptándome de nuevo porque llevaba un año sin dirigir partidos. Arbitrar es una experiencia difícil de explicar, es algo distinto. Me parecía una locura llegar a ser árbitra, pero aquí estoy dirigiendo partidos y muy ilusionada con esta pasión».

Andrea Rodríguez se siente muy bien en este difícil mundo del arbitraje: «Es una experiencia muy gratificante, a lo que me han ayudado mis compañeros porque desde mi llegada me sentí bien y con una gran acogida y apoyo, hasta el punto que somos como una familia».

Ninguna de las tres encuentra pocas diferencias a la hora de dirigir partidos, «la intensidad es mayor físicamente en un partido masculino que femenino, siendo esta la mayor diferencia. Como mujer me beneficia más dirigir partidos masculinos porque me tratan con más respeto, eso no quiere decir que en los partidos femeninos sea distinto porque las jugadoras también son muy respetuosas, pero por aquello de que todas somos mujeres quizá protesten algo más. Las chicas son otro mundo, un juego diferente, pero en ambos casos todos luchan con la misma ilusión y las mismas ganas para conseguir la victoria», asegura Raquel a la hora de afrontar un partido masculino o uno femenino.

De igual parecer es Ana Laura, «los partidos masculino son más físicos, un poco más difícil porque hay que estar muy pendiente de cualquier acción, eso no quiere decir que en los femeninos no estemos también muy pendientes, pero las acciones son más rápidas, aunque yo de momento estoy actuando como asistente».

«La diferencia más significativa entre un partido de fútbol masculino y uno femenino es el físico, aunque es algo que a mi no me importa ni me preocupa porque en ambos casos lo hago con la misma ilusión», manifiesta Andrea, lo que supone un denominador común para las tres árbitras leonesas aspirantes al ascenso a la máxima categoría del fútbol masculino autonómico.

Raquel, Ana Laura y Andrea sueñan y trabajan para llegar lo más alto posible, y aunque estar en lo más alto parece que está muy lejos, su calidad, ilusión y ganar de trabajar puede hacer que llegue antes de lo que se imaginan.

«Espero conseguir llegar algún día a la 1.ª División Femenina, algo para lo que trabajo y sé que con ganas, ilusión y esfuerzo se puede conseguir. Desde luego, por trabajo no va a quedar por mi parte», asegura Raquel Suárez.

Ana Laura Herrero es de un parecer similar al de su compañera, «espero llegar lo más alto posible, aunque sé que para alcanzar mi sueño debo trabajar y entrenar mucho. La que piense lo contrario se equipo porque aquí no te regalan nada. Todo es ilusión, trabajo y ganas de mejorar cada día».

Andrea Rodríguez también sueña con alcanzar metas mayores, la primera el ascenso a la 1.ª División Regional de Aficionados por el que está luchando ya esta temporada: «Mi ilusión, como la de cualquier compañero o compañero es llegar a dirigir partidos de la categoría más alta posible. Ahora estoy luchando por ascender a la 1.ª División Regional de Aficionados, pero sueño con llegar a estar en la 1.ª División Femenina como árbitra o como asistente, aunque soy consciente de que para ello debo de trabajar mucho», asegura.

De momento, el sueño para Raquel, Ana Laura y Andrea comienza este fin de semana con su presencia entre las elegidas por el Centro de Tecnificación de Árbitros de la Federación de Castilla y León.

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