Autocomplacencia blanca
L a situación por la que atraviesa la Cultural se asemeja cada vez más a lo sucedido la temporada pasada. La falta de autocrítica, que da paso a la autocomplacencia, pùede volver a pasar factura a la entidad leonesa. Rubén de la Barrera siempre aseguraba que no iba a descender, que confiaba plenamente en sus hombres y que al final se salvaría. En Soria el equipo firmó la defunción y el regreso a la categoría donde se encuentra.
José Manuel Aira mantiene un discurso parecido, que lo importante es estar entre los cuatro primeros al término de la última jornada, algo que cada vez está más lejos y que sólo los pinchazos de sus rivales directos están ayudando a mantener la esperanza, aunque eso al final también se acaba.
Sin embargo, el problema de la Cultural es más profundo. `No es cuestión de técnico. Aira está haciendo bueno a Víctor Cea, y eso que en el mercado de invierno se incorporaron seis futbolistas, y ese es el auténtico problema. Jugadores sobrevalorados que llegaron a la Cultural con nombre y que se han vendido como la panacea para regresar al fútbol profesional no están dando la talla y eso se deja sentir partido tras partido. Un equipo sin espíritu y con poca capacidad de lucha y un técnico que no acierta con la tecla ni con la motivación suficiente, y esa sí es su responsabilidad, está dando paso al cansancio de una afición que después de muchos años regresó al campo, que siguió volcándose con la Cultural pese al descenso, pero que está al borde de la ruptura total y que apuntan hacia Llamazares por su falta de acierto. El sábado el Fabril será un buen baremo.