FÚTBOL | FASE DE ASCENSO A SEGUNDA DIVISIÓN
Medio mundo por la Deportiva
El berciano Pablo Hidalgo cumple una apuesta y llega a El Toralín desde Dubái

Pablo Hidalgo ha hecho casi 8.000 kilómetros para asistir al partido decisivo de su equipo. DL
Un calentón de invierno, una apuesta, una promesa… Y como las apuestas hay que cumplirlas, Pablo Hidalgo estará hoy en El Toralín para ver a su equipo, esperando que pueda lograr el ascenso y vivirlo in situ. Porque aunque desde los seis años ya iba a ver a la Deportiva en Fuentesnuevas, nunca le coincidió vivir en el campo un ascenso.
Pablo, que ayer cumplió 28 años y hoy está de santo, es ponferradino, aunque tiene acento asturiano. Trabaja para una empresa alemana con sede en Mieres del Camino y su profesión de ingeniero de caminos le ha llevado a Dubái, donde es uno de los responsables del proyecto de instalación de pasarelas de embarque y del sistema de asistencia al piloto para aparcar los aviones en la nueva terminal del aeropuerto de la ciudad de Emiratos Árabes Unidos.
Apenas viene a su tierra; sólo en navidades. Eso sí, suele aprovechar para ver un partido de su equipo. Esta temporada coincidió con el Deportiva-Unión Adarve. Fue el último de la primera vuelta y tras él le dijo a sus amigos que si la Ponferradina llegaba a la final por el ascenso, vendría a verlo. Y así ha hecho. Cerca de 8.000 kilómetros con avión a Zurich, escala y un nuevo vuelo a Madrid y en coche con otras tres amistades de Madrid y Valencia, hasta Ponferrada. «¡Ojalá pueda vivir un ascenso y celebrarlo en mi tierra! Sería el mejor regalo de cumpleaños», afirma Hidalgo, que recuerda cómo vivió el anterior, el de Tenerife: «Estaba estudiando y vivía en Villanueva de la Cañada. Cuando acabó el partido, mis amigos y yo lo celebramos bañándonos en una fuente de esta localidad madrileña».
Pablo Hidalgo será fácilmente reconocible esta tarde en el Fondo Norte. Irá vestido de jeque árabe el día de más calor del año: «Vivo en el desierto. Para mí esto es invierno».
El seguidor afirma tener un buen pálpito, pero…: «No se puede confiar nadie ni debemos vender la piel del oso antes de cazarlo. No está nada conseguido todavía».
Para entrar ha conseguido una entrada de acompañante de un socio -Adrián- que fue a Alicante y se colocó en la fila nada más volver.