El equipo manchego llega al partido con problemas por culpa de las lesiones
f. r. otero | ponferrada
No ha sido una semana tranquila en Albacete. El domingo Luis Miguel Ramis abría la caja de los truenos al hablar de la afición en unos términos en los que ésta entendía que era culpada de la derrota contra el Mirandés. Ayer el preparador matizaba sus palabras: «Yo no soy sospechoso de agradecer el respaldo de la afición. No he sido desleal hacia ella. Ni lo he sido ni lo voy a ser. La sensación que tuve el partido pasado es que no peleábamos por tres puntos para alcanzar el play off, sino para huir del descenso. No soy sospechoso de no ser leal a una afición que nos hizo llorar a todos».
En el capítulo deportivo parece que Caro no va a llegar a tiempo para medirse la Deportiva tras una lesión a principios de mes. Gorosito y Rei Manag son bajas seguras y por ahora no hay más. Pero ayer no entrenaron ni Zozulia ni Álvaro Jiménez. Si el ucraniano no pudiese estar finalmente sobre el césped de El Toralín, Ramis sólo dispondría de un delantero para el duelo. Sería Acuña, que esta semana también ha tenido algún problema. De hecho, ayer hizo parte del trabajo en el gimnasio. Incluso ayer recibieron golpes fuertes en la sesión matinal de trabajo Brazo y Manu Fuster.