Corea y Turquía, dos secundarios en las apuestas, se juegan el bronce en el Mundial de las sorpresas
El premio se llama acabar terceros
Corea y Turquía, las dos principales sorpresas del Mundial de 2002, disputan hoy en Daegu la final de consolación, un partido normalmente amargo
Sin embargo, antes se jugará un partido que sólo tiene interés para sus protagonistas, pero que dejará a dos países pendientes de ver a su selección conseguir la mejor clasificación de su historia. El propio Senol Günes reconoce que este encuentro sólo acaparará la atención en Corea del Sur, puesto «que el sábado todas las miradas del mundo ya estarán puestas en la final del domingo». Sin embargo, la atención será máxima en este encuentro donde surcoreanos y turcos lo vivirán como una final. La marea roja volverá a dar color a las gradas del estadio de Daegu, que registrarán el último lleno para despedir a la selección de Hiddink que tan buenos momentos le han hecho vivir en este Mundial. El holandés no quiere pensar que este encuentro sea una decepción tras caer en semifinales con Alemania porque sabe que Corea ha hecho historia y por eso tras la derrota llamó a sus hombres al orden con el objetivo de «brindar una última alegría a su público». Los futbolistas surcoreanos quieren despedirse por todo lo alto de esta cita mundialista donde han sido protagonistas y han hecho historia con su selección. «Intentaremos recuperar a los mejores y daremos lo máximo», dice el defensa Hong Myung-Bo, mientras que Yoo Sang-Chul es de la misma opinión: «Nuevamente daremos lo mejor de nosotros mismos». Guus Hiddink cuenta para este encuentro las dudas del defensa Choi Jin-Cheul y del centrocampista Kim Nam-Il, pero sí podrá contar con su delantero Ahn Jung-Hwan, que no jugó de inicio el pasado encuentro ante Alemania por lesión. Fieles a su estilo, los disciplinados pupilos del técnico holandés volverán a encomendarse a su juego rápido y a una apuesta ofensiva, con tres delanteros de inicio, para vencer a una rocosa Turquía, en un partido donde ambas selecciones darán todo para poner un broche de oro a su participación en la Copa del Mundo. Utopía antes de empezar Para Turquía, llegar al partido por la tercera plaza en su segunda presencia mundialista, la primera desde 1954, era una utopía antes de empezar la competición, pero ahora, después de haber llegado hasta semifinales, el ánimo del equipo ha sufrido un gran varapalo, sobre todo porque en la mente de todos estará siempre la idea de que sólo un punterazo de Ronaldo les privó de hacer historia. Sin embargo, para este generación de futbolistas que han dado el salto a las grandes ligas europeas, la historia ya está escrita y, aunque no sirva de consuelo, una tercera plaza es un sueño alcanzable para pocos. Rustu, Davala, Basturk, Hasan Sas o Sukur son nombres y hombres que se han hecho familiares y que después de eliminar a los coanfitriones japoneses y a Senegal, se han ganado el derecho de terminar el Mundial con victoria y con los brazos en alto. Una generación de futbolistas que ha ido creciendo en la sombra, pero que ha llegado a su clímax en el mejor momento y confía en aguar la fiesta que la marea roja coreana tienen preparada. El delantero turco Hasan Sas es duda por lesión, ya que sufre molestias en los aductores desde el partido que su equipo perdió ante Brasil y ayer no se ejercitó con el grupo. Autor de dos goles en lo que va de Mundial, el delantero podría ser sustituido por Mansiz. Hora: 13.00 hora española.