El hombre que hizo de los récords una costumbre
El piloto alemán ostenta todos los récords de la F1 salvo el de poles, que está en manos de Senna con 65, frente a las 45 de Schumacher, y el de victorias en una temporada, que de momento es de Mansell en el 92 con 14 triunfos, y que puede batir el alemán si ganara todas las pruebas que restan este año. Schumacher ha basado siempre sus triunfos en su afán de victoria, en su calidad como piloto, y sobre todo en su capacidad de crear un equipo humano en torno a él, que ha sido el mejor. Cuando se fue de Benetton a Ferrari en 1996 se llevó consigo a todos los ingenieros que le habían dado un coche campeón. En Ferrari exigió hacer su propio equipo y le concedieron todo lo que pidió además de un salario de 6.000 millones de pesetas. El alemán es el deportista mejor pagado del mundo. Su imagen es la del ganador y por el momento está al abrigo de la persecución de la hacienda alemana, que no le acosa como a su compatriota Boris Becker. De sus inversiones se conoce poco, ya que protege su entorno férreamente. Schumacher es un hombre amable, tranquilo, afable, que tiene dos caras. Amable en privado, dura en público.