Diario de León

El equipo leonés baja al Rayo del trofeo copero tras una prórroga productiva en juego y emoción

La Cultural globaliza la Copa

Manido está el dicho que mejor define la faena que le hizo ayer la Cultural Leonesa, o sea, un rico de segunda, b, a un pobre de primera, el equipo d

Publicado por
Luis Urdiales Redacción - LEÓN.
León

Creado:

Actualizado:

El público premió a la Cultural por el sitio, por la ubicación en el campo. El primer mérito del equipo chico, en esta competición copera que se inspira en los parámetros de la globalización, fue obligar a un primera a jugar hacia atrás. Retroceso, porque Bolic y Camuñas, igual que Peragón, lo más parecido a una delantera que sacó de cara Fernando Vázquez, no eran capaces de recibir un balón, bajarlo, sacar un regate, poner a prueba a Rubio (presentado en sociedad anoche), un desmarque, construir un resquicio de peligro, demostrar de dónde vienen. El Rayo, color ceniza, blanco y rojo, contra la Cultural, de blanco. Se distinguían por la camiseta. No hubo más pistas; a veces, hasta engañosas. Como aquella del minuto veinte, cuando a Villafañe le dio por salirse de la sombra del famoso doble pivote vallecano y dedicarle al balón un segundo de cariño. Rubén Vega, el otro inventor del equipo que interpretaba el papel de pobre sobre el escenario de la Copa del Rey, esa que encumbra a humildes y ridiculiza a poderosos, le abrió los ojos a Fernando Vázquez. Bastó un avance del interior formado en Zubieta para que el técnico gallego le preparara un torniquete a la banda más ancha del ataque leonés. Fin del fluido; momentáneo. La Cultural alimentó la autoestima a base de ánimos rayistas y ese coraje que dicen que corre por las segundas filas del fútbol español cada vez que ven al otro lado del campo jugadores de cromos, resumen de domingo y televisión ppv. A esto se llenó la grada noble del municipal, la conexión del palco y el vulgo, sonó el tambor del fondo norte y se refundó la idea de que el Rayo era vencible. Ya lo habían rumiado Álvarez Tomé y los once de cara en el vestuario. A los quince minutos el diálogo en el césped terminó de abaratar las apuestas por la Cultural. Faltó decisión local a la hora de atravesar la línea del área madrileña; sobró ímpetu desasistido por ideas. Llegaron más tarde. La Cultural alcanzó el vestuario con Rubén Vega noqueado tras una embestida del rayista Mario. El regreso del balón al verde, cuando los partidos comienzan a contarse hacia atrás, cuenta para el Rayo, soga de sonrojo para un primera que se igualó con un segunda de clase b por gentileza de la Copa, fue premonitorio. Fernando Vázquez se ajustó las gafas al primer achuchón blanco; en la segunda oleada, así, seguida, se dio la vuelta y buscó soluciones en las banquetas. Eligió a Helder, atrasó a Onopko, quitó Mario, sacó a Marqués, concedió descanso al debutante Idan Tal. Resultado, juego abierto. Ganancia para la Cultural que, durante el cambio de turno de guionistas en el Rayo, arreció contra el meta Etxeberría. La Cultural se hizo tormenta blanca en torno al gol: lo tuvo Villafañe en la pierna derecha en el minuto 61; en el 62. Y dijo Vázquez: menos control y más rapidez. A eso salió Michel, a hacer correr el balón. Más rápido fue Ibáñez, casi bólido, en los cuarenta metros lisos, fútbol vertical. Mainz paró al valenciano y le concedió a Angel Luis el honor de recordarle al Rayo las tribulaciones de un segunda. La Cultural acarició el desengaño rayista a un cuarto de hora de alcanzar la orilla. Hubiera llegado si no es por el resultado efectivo de las alternativas de Vázquez: pisó Michel el área, primera y última y, como quien no quiere, aguó la salida indecisa de Rubio. Quedó lo mejor para la prórroga, que no deshizo quien la forzó. Rubio ahogó con una mano todos los recursos rayistas. Al otro lado, Etxeberria se preparó para el golpe: se lo envió José Vega, en culminación exquisita de una jugada de tiralíneas, gemela de otras tantas que no obtuvieron su premio en la porción extra del partido. El Rayo se libró de una derrota más contundente por pura precipitación final. Cosas de la Copa del Rey, que se ha empeñado en bajar del autocar al fútbol de elite, como el que cayó ayer en León.

tracking