Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El derbi o encuentro deportivo, esencialmente futbolístico, entre equipos de ciudades próximas o de una misma provincia, llega a su traje largo de espectáculo, competición deportiva, parafernalia de cánticos, pancartas, pasiones encendidas de cariño a unos colores. Evento siempre nuevo y siempre viejo, que busca ser distinto en cada ocasión pero que sólo es y debe ser, sana competencia deportiva, espectáculo colorista; evento estrictamente delimitado por cauces deportivos, donde la deportividad debe y tiene que ser bandera única que lo presida y ampare. Son muchos los derbis que uno ha vivido, aquí y allá, de este y del otro lado del Manzanal, antes barrera física que dificultaba el desplazamiento, ahora leve obstáculo por el milagro de la ingeniería. Trenes especiales, autocares que en los tiempos «heroicos» del gasógeno, resoplaban y echaban humo para salvar el obstáculo orográfico. Y se llegaba a Ponferrada o a León según el lugar de la cita deportiva. En Ponferrada éramos recibidos con cordialidad, con ocurrentes pancartas, cual coplas de picadillo, de las que fue famosa y se hizo común la que rezaba: La ciudad de Ponferrada saluda al pueblo de León (naturalmente los conceptos pueblo y ciudad se invertían cuando la cita era León). Visitas a los establecimientos donde el pulpo era manjar tan exquisito como obligado, siempre Nino Cubelos, después también Las Cuadras. Era como una manifestación de hermandad y confraternización. Luego en y durante el partido, cada cual animaba a los suyos en una auténtica competición de gargantas potentes y cánticos de los que recuerdo particularmente los de: Que del Bierzo a la gloria hay un peldaño. Y todos somos de León contentos de ser de aquí... Colorido, espectáculo sano, deportividad dentro y fuera del terreno de juego que delimita la cal. Esa Deportividad -con mayúsculas- que era y es lo que debe ser un derbi. El Deporte cual lo concibió el Barón Pierre Coubertín, padre de las Olimpiadas. Todos los pueblos del mundo unidos por el Deporte sin distinción de razas, credos o religiones... El Deporte (y el fútbol por muy mercantilizado que esté lo sigue siendo), como lazo de unión, con la deportividad como bandera, dentro y fuera del terreno de juego. Se gana o se pierde, que esas son secuencias inherentes a toda competición deportiva, pero se felicita al ganador y se le cita para la próxima confrontación, para el próximo derbi, con la esperanza sana de la revancha. Nunca las aguas del Bernesga o del Sil bajaron turbias y turbulentas en aquellos encuentros donde la acepción derbi aun no había sido admitida por el Diccionario de la Lengua. Y así esperemos y deseamos que siga siendo ahora.

Cargando contenidos...