Diario de León

Balonmano

Dutra acaba con el sueño europeo

Abanca Ademar 28 BM Logroño 27 El lateral brasileño neutraliza la renta de cuatro goles del conjunto marista en los minutos finales y deja a los leoneses sin Liga Europea

Los jugadores del Abanca Ademar lamentaron la eliminación europea después de dejarse el alma sobre la pista del Palacio de Deportes. MARCIANO PÉREZ

Los jugadores del Abanca Ademar lamentaron la eliminación europea después de dejarse el alma sobre la pista del Palacio de Deportes. MARCIANO PÉREZ

León

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No pudo ser. Ni siquiera con la renta de +4 que igualaba las tornas en la segunda mitad. Era muy difícil y aunque el Abanca Ademar rozó la proeza, el BM Logroño será quien dispute la fase de grupos de la Liga Europea de Balonmano (28-27). Un golpe duro sí, al menos de momento, porque la segunda máxima competición regalaría duelos de altura a una afición entregada. Pero a largo plazo puede beneficiar a un equipo en construcción —con una plantilla corta y huérfana de estrellas— al que quizá le venga bien centrarse solo en la Asobal. Veremos.

La eliminatoria se puso muy en contra ya en la ida. Los leoneses necesitaban remontar el 34-30 y eso, ante un Logroño sin complejos ni miedo escénico, resultó un imposible. Sobre todo cuando Dutra saltó a la pista del Palacio para enfriar los ánimos a base de goles casi calcados. Fue la bala en la recámara de Velasco, que hasta los últimos diez minutos apenas lo había expuesto, —y ni falta que le hizo— y que cuando vio las orejas al lobo se lo comió de un bocado. El resto de sus compañeros habían remado desde el minuto uno de batalla sí. Todos rindieron en ambas áreas. Pero el brasileño se puso el traje de faena para apagar el fuego leonés y clasificar —justamente— a los riojanos.

Dicho esto, el Abanca Ademar se desfondó. Se dejó el alma y la piel sobre la pista por lograr la machada. Nada que reprochar en cuando actitud. Y eso, aunque suene a consuelo, dice mucho de una plantilla insultantemente joven que derrocha hambre, calidad y futuro. Llegarán días de gloria si hay paciencia.

Un equipo unido
Varios jugadores del Ademar terminaron el partido con lágrimas en los ojos por la eliminación

El partido arrancó raro y se puso cuesta arriba pronto. No resultó sencillo sacarse de encima la presión inicial. Logroño entró mejor y del 1-2 nada preocupante se pasó al 1-4 en el minuto seis que obligaba a Cadenas a pedir tiempo muerto para serenar a los suyos y sobre todo para cortar la sangría visitante. Sin embargo la maniobra del preparador de Valdevimbre no obtuvo frutos a corto plazo porque los riojanos seguían abriendo brecha en el marcador para tristeza de los casi 1.700 aficionados que soñaban con una noche de gesta europea.

El Ademar estaba muy parado en ataque, solo Jozinovic acertaba con una zurda envidiable y en menor medida Milosavljevis por el otro lateral. Pero los leoneses no se sentían cómodos.

Solo el paso de los minutos y las rotaciones comenzaron a reconducir a un conjunto ademarista al que tampoco le terminaba de ayudar la portería, con un Bomastar flojo. La entrada de Semedo y Boskos —benditos ‘fichajes’ de última hora— dio ese impulso que necesitaba el equipo y para el minuto 15 la balanza ya solo dejaba al Ademar uno por debajo (6-7). Quedaba un mundo aún por delante.

Liapis se aplicó en defensa, pero Logroño no se ponía nervioso. Es lo que tiene jugar con el resultado. A cada gol local contestaban con igual fiabilidad los visitantes.

Las cosas comenzaron a ajustarse en los últimos seis minutos antes del paso por vestuarios. Por primera vez Ademar se creyó que podía. El público enloqueció con el 12-12 logrado por Gonzalo Pérez y aún más con el 15-14 de Jaime Fernández —primera vez que se ponían por delante— desde los siete metros en el último suspiro. Una remontada parcial que se hizo realidad gracias a la solidez defensiva, a la entrada de Papan en portería y a la paciencia de Milos y Semedo a la hora de gestionar los ataques posicionales. Quedaban 30 minutos por delante para seguir creciendo sobre la pista.

En el segundo tiempo salió a morder el Ademar, que creía de verdad en la machada. Costó pero el +4 igualaba una eliminatoria que sin embargo nunca estuvo del lado marista. Y no estuvo entre otras cosas porque Logroño no se descompuso y Velasco se guardó la bala Dutra para el momento idóneo. Es lo que tiene tener una estrella a tus órdenes. Al igual que en el primer duelo de la eliminatoria, el lateral desquició a los defensores leoneses con fintas imposibles de frenar.

Una lástima el desenlace, porque el Abanca Ademar se dejó absolutamente todo sobre la pista, poco que reprochar a los jugadores. No habrá más Europa esta temporada, esa es la cruda realidad. Sin embargo sí parece que habrá ADN cien por cien marista en las tres competiciones que todavía han de jugar.

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