Diario de León

OPINIÓN Marro

Planteamientos asamblearios

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Nos permitimos una serie de sugerencias -por enésima vez- de cara a ser planteadas para su debate en la próxima Asamblea General de la lucha leonesa. Damos por descontado ya de partida que no van a merecer ser tomadas en consideración, «por razones de procedencia y origen»; razones de peso, pues. En cualquier caso se pretende crear clima propicio para que la gente se anime con aportaciones merecedoras de ser debatidas. Propiciar el debate en definitiva, antes o durante la asamblea. Complacencias, plácemes y servilismos es de lo que menos necesitada está la lucha leonesa actual. Muy al contrario, ambiente de autocrítica, clima de debate, sentido de la responsabilidad. Argumentos y no descalificaciones. Argumentando y compromiso de objetivar: ser lo más objetivo, aunque también nos serviría lo de objetivar aplicado a «marcar objetivos». Por prioridades, que ya es sabido que lo bueno es enemigo de lo mejor... y no vaya a ser que se quiera hacer todo ya «y nos pasemos». Ya en serio, apostamos a que se desconsiderarán todas y cada una de nuestros modestos planteamientos «a título de incitación al debate» (asambleario o preasambleario); no se considerará ni uno sólo. Al tiempo... y allá cada cual. Recopilamos epígrafes, tras los cuales esbozamos argumentación un tanto escueta y dado que todo ello ha sido analizado en profundidad en su momento desde esta columna. Recopilación que remataremos la próxima semana. Semiligeros.- Lo ideal sería incorporar varias categorías más, pero cuando menos semiligeros se hace inaplazable: lo más perjudicados (en torno a los 60 Kgs. y aún menos), lo más impulsores de la cantera por su escaso peso=escasa edad, los más abundantes y sin que se resienta númericamente ligeros (como sucede con semipesados/pesados), los más vistosos, etc., etc. Tercer puesto.- Si no disputa resultaría inconcebible en cualquier modalidad deportiva de similares características. El ahorro de tiempo como justificación, representa «el ahorro del chocolate del loro». Colegio de árbitros.- Borrón y cuenta nueva. A) Jerarquizar estructura organizativa B) Seleccionar con criterio de capacidad/personalidad/vocación... y a ser posible sin experiencia y sin que procedan del mundo de la lucha leonesa) Formación continuada en orden a coordinación y unificación de criterio. D) Bien retribuidos. Árbitro único.- Las «ventajas» de la duplicidad ya han venido siendo constatadas. Éso sí, nunca dirigiendo 2 corros consecutivos el mismo Colegiado. Y vaya el apelativo de colegiado o juez-árbitro de cara a unificar también semántica y a dignificar denominación. Amonestación pasividad.- Sólo a los pseudoárbitros actuales se les puede ocurrir apercibir de pasividad a un solo contendiente: señal inequívoca de que el otro está atacando y consecuentemente el combate no es pasivo. Cuando se da la pasividad es porque ambos luchadores la propician y el apercibimiento siempre ha de ser a los dos. Fallo a los puntos.- En clave de acotación reglamentaria, 1) con empate a cero: el juez-árbitro si no lo tiene claro ha de consultar con el colegiado suplente (ubicado en la mesa del jurado) y que ejerce excepcionalmente de colegiado-auxiliar. 2) empate con puntuación: también «fallo a los puntos» (e igualmente con apoyo del árbitro-auxiliar llegado el caso) y con más motivo que en el caso anterior al haber más elementos de juicio evaluador. Lo de clasificar al que dio la 1.ª caída tan sólo es un modo de salir del paso, pero encima mucho más antiespectáculo y propiciadora de la lucha indolente (peor que la lucha ofensiva) que primando a quien da la última: se está incitando a quien va detrás a atacar para tratar de anotar y empatar para así llevarse el combate; mientras que de la forma -deforma...ción- actual, se resigna porque de nada le sirve anotar e igualar con un empate inútil. En cualquier caso, con caída 1.ª o última, y al margen de que se haya optado por la opción más contrapelo del espectáculo y de la lógica, todo el mundo sabe que se trata de una concesión a los pseudoárbitros para enviarles el compromiso y la pesadilla de pronunciarse, al menos cuando hay caídas. O sea que con árbitros «normales»,de los que se hacen merecedores del calificativo de juez-árbitro y señor colegiado, el fallo a los puntos sería el reglamentado para cualquier tipo de empates. Como el boxeo, judo, taekwondo y tantas otras modalidades de lucha.

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