El portero del Brujas mantiene al Atlético en el alambre
Hasta 18 tiros, nueve entre los tres palos, propuso el Atlético de Madrid en su frustrante noche ofensiva contra el Brujas (0-0), al que mereció ganar de sobra, con el que contabilizó un puñado de ocasiones más que claras y con el que empató a cero por la insuperable actuación del portero Simon Mignolet, que paró todo, contuvo la ambición rojiblanca y clasificó a su equipo para los octavos de la Liga de Campeones.
La primera posición es unaquimera para el conjunto madrileño, que no ha marcado ningún tanto en sus tres compromisos más recientes de la máxima competición europea; la segunda está más que en duda, en la pelea que sostiene con el Bayer Leverkusen y el Oporto. Dos victorias contra ellos es la única vía hacia los octavos de final para el grupo de Diego Simeone, que bordea el precipicio. Son sólo cuatro puntos de los doce posibles.
Ayer mereció los tres, con una versión mucho más acorde a sí mismo, nada que ver con el decepcionante duelo de hace una semana. No hay ninguna explicación más allá de la actitud, el miedo y la especulación del cambio que experimentó el Atlético del golpetazo ruidoso que se dio hace una semana en el estadio Jan Breydel con su reencuentro de este miércoles contra el Brujas; el mismo rival que lo desfiguró hace ocho días y el mismo adversario al que arrinconó por momentos en la revancha, cuando su mutación puso aún más evidencia el despropósito anterior. No le dio para ganar. Por Mignolet.
El Atlético lo intentó pero fue incapaz de perforar la portería del Brujas.