Diario de León
El joven canterano del Real Madrid Nico Paz deshizo el empate frente al Nápoles en los minutos finales del partido. KIKO HUESCA

El joven canterano del Real Madrid Nico Paz deshizo el empate frente al Nápoles en los minutos finales del partido. KIKO HUESCA

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El Real Madrid será cabeza de serie en el sorteo de octavos de final de la Liga de Campeones que se celebrará el 18 de diciembre en Nyon. Los blancos sometieron a un Nápoles (3-2) de nuevo muy permeable en el Santiago Bernabéu y certificaron con ello el primer puesto de su grupo en un partido que refrendó el estado de gracia de dos cracks incontenibles y bautizó a una nueva estrella.

El cuadro partenopeo golpeó primero con una diana de Gio Simeone, pero los locales se repusieron enseguida y le dieron la vuelta al marcador en un plis plas con goles de Rodrygo y Bellingham. La escuadra del sur de Italia se recompuso a vuelta de vestuarios, empató por mediación de Anguissa y sembró el miedo con la descomunal potencia de Osimhen, el gigante enmascarado con el que un día soñó Zinedine Zidane. Pero Nico Paz, el canterano más prometedor que ha visto desfilar La Fábrica en mucho tiempo, selló el triunfo en la recta final para poner a Carlo Ancelotti a la altura de Miguel Muñoz en la antigua Copa de Europa y mantener a salvo el pleno.

El Nápoles, con Osimhen todavía corto de ritmo, envidó con Gio Simeone como ariete y el Cholito, de tal palo tal astilla, no tardó en dejar su impronta en territorio vikingo embocando a bocajarro un servicio de Di Lorenzo, después de que el lateral le cogiese la espalda a Bellingham en una acción desencadenada por Kvaratskhelia. La reacción del Real Madrid, sin embargo, fue inmediata. Brahim robó un balón en la divisoria y asistió a Rodrygo, que amartilló con la diestra desde el pico izquierdo del área y clavó el disparo en la escuadra. El paulista destapó el bote de ketchup en el enfrentamiento ante el Braga celebrado en el Bernabéu y no ha parado de condimentar desde entonces todos los bufés del Real Madrid con la suculenta salsa de sus goles y un fútbol excelso. El ex del Santos levita sobre el césped con su trazo fino. Bellingham complementa el delicado pincel del ‘11’ con su espíritu avasallador. El inglés aprovechó un sedoso centro de Alaba para abrirse paso en el área napolitana y estampar un cabezazo digno de Santillana. Catapultado por esos dos astros indomables, el Real Madrid remontó el choque en un santiamén como ya hiciera en el Diego Armando Maradona, entonces con Vinicius como socio del ‘5’, y se puso el traje de fiesta.

Una perla de Nico Paz

El Nápoles ponía de nuevo el empate tras el descanso. Pero la gloria se reservaba para Nico Paz. El canterano demostró su calidad y lo hizo con un doble giro en una baldosa al que siguió un cañonazo que reventó la manopla de Meret. Todavía habría tiempo para que Bellingham sirviese en bandeja a Joselu la ocasión que el de Silleda estaba buscando para redimirse con tanto ahínco y redondear otra noche feliz en el Bernabéu.

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