Ponferradina y Arenteiro quieren jugar el 7 de enero
Los dos clubes se mueven para que la RFEF les permita retrasar cuatro días su enfrentamiento
La jornada 18 de Primera División RFEF se jugará el miércoles 3 de enero, pero los días 6 y 7 no hay Liga. Será el tercer fin de semana consecutivo sin esa competición, sí habiendo en cambio Copa del Rey. Pero sólo son cuatro los equipos de la categoría que sobreviven en la Copa, dos de cada grupo: Unionistas, Lugo, Málaga CF y Castellón. Los otros 36 podrían jugar sin problemas el fin de semana sus partidos y que sólo se adelantasen al día 3 los de los cuatro citados. Sin embargo, parece complicado que eso suceda, a la vez que incomprensible. Jugar el día 3 perjudica prácticamente a todos, empezando por el hecho de que van a tener que entrenar el día 1, siguiendo por viajes, horarios de noche, menor número de aficionados en los estadios, recaudaciones más bajas. Es como si la RFEF no mirase por su propia competición y sólo le interesase la Copa.
Ya hace días, cuando acabó la segunda ronda copera, que los partidos de los equipos de la tercera categoría nacional que no estuviesen en la Copa debieron cambiarse al fin de semana, pero no ha sido así. Algunos se están moviendo para ello. Es el caso de Deportiva y Arenteiro. Los dos están de acuerdo en jugar el 7 de enero en El Toralín, pero para ello han de contar con el beneplácito de la RFEF y eso parece lo más complicado. Para los aficionados del cuadro ourensano éste es uno de los viajes más próximos de la presente campaña, pero jugar un miércoles a las siete de la tarde complica el desplazamiento. Y la Deportiva se resentirá seguro en la asistencia de hinchas de ambos clubes a su recinto.
EN PERFECTO ESTADO
Josep Cerdà entrenó ayer en la vuelta al trabajo del equipo blanquiazul. El jugador podrá medirse al segundo equipo del club que se lo cedió hace unos meses a la Deportiva. Un encuentro para reivindicarse. Así hablaba ayer de ello y de lo sucedido el pasado domingo el futbolista balear: «Fue una acción en una disputa. Recuerdo saltar a por el balón y darme un golpe en la parte de atrás de la cabeza. Luego iba perdiendo visión. Intenté seguir jugando, pero no veía nada; estaba todo borroso. En el hospital me hicieron un TAC y los resultados fueron positivos. Ahora estoy genial. Por suerte no me voy a perder el partido del domingo. Tengo ganas de jugar porque el equipo está bien y es un partido importante para mantenernos arriba. Para mí es más especial porque es el equipo del que vengo».
En la sesión de trabajo de ayer estuvo Derik Lacerda tras su etapa en el fútvol brasileño. La cesión terminó y el Cuiabá no está por la labor de pedir otra o de comprar al futbolista. Lacerda no se mezcló en el trabajo del equipo deportivista. En las próximas semanas se habrá de aclarar si se queda y en qué condiciones, si vuelve a salir cedido o si es traspasado.