Balonmano | Liga Asobal
Gordo seguirá en el banquillo del Ademar
El entrenador, que ha puesto tercero al equipo, continuará ligado al club al menos una temporada más
La directiva considera que el trabajo que está realizando es notable y cuenta con su total confianza

Dani Gordo regresó al banquillo del Abanca Ademar en su segunda etapa el pasado curso. ÁNGELOPEZ
Hay Dani Gordo para rato. Al menos, para una temporada más. El entrenador del Abanca Ademar, que ayer colocó a su equipo como tercero de la Liga después de imponerse al Granollers en el Palacio de Deportes, seguirá vinculado al club leonés más allá de esta 2024-25. Su trabajo lento, pero progresivo en el primer equipo, le avala para hacer efectivo el año adicional. Así lo entienden desde la directiva y, salvo giro inesperado de guion, así lo desea el propio preparador de Valladolid, que el curso pasado regresaba al banquillo —en su segunda etapa— como relevo de Manolo Cadenas.
Por ahora será hasta la 2025-26 lo que siga como máximo responsable del banquillo ademarista, aunque fuentes consultadas por este periódico no descartan que ese contrato se alargue en el futuro si ambas partes están de acuerdo. Eso sí, cada paso se quiere dar con prudencia y más en un año donde debería haber elecciones a la presidencia de la entidad marista, pues se cumple el mandato de Cayetano Franco. La pregunta que ya sobrevuela en el ambiente es si aparecerán candidatos dispuestos a dirigir el club o por el contrario la actual junta directiva volverá a dar un paso al frente tal cual ocurrió hace ya casi cuatro años. Tampoco el actual máximo dirigente se ha pronunciado sobre su futuro. Personas cercanas a su entorno dejan caer que desearía un relevo, pero lo cierto es que todavía no existe una respuesta oficial. La verdad de sus intenciones solo la conoce él.
Sea como fuere, la cúpula está contenta con Dani Gordo y su staff. El trabajo hasta la fecha —con sus matices— lo consideran notable. Ya el curso anterior, cuando apostaron por su vuelta a la capital leonesa, el preparador tuvo que coger el toro por los cuernos y reconstruir un equipo casi desde cero al que además se le marcharon piezas importantes a última hora como David Fernández.
El inicio de temporada fue criminal, con el Ademar exiliado en Astorga —gracias a la generosidad del Ayuntamiento maragato— debido a las obras de aislamiento y mejora energética en el Palacio de Deportes. Entrenador nuevo, plantilla prácticamente también y lejos de casa. Solo sumaron catorce puntos en toda la primera vuelta de Liga. Sin embargo, el Ademar protagonizó una segunda parte de temporada aplastante como local y con un estilo de juego cada vez más reconocible. El único pero a no meterse en plazas europeas de forma directa fueron los encuentros a domicilio. Ahí el rendimiento caía bastante.
Aún así Gordo, que ya había advertido en su presentación que «en este club no existen años de transición», dejó al equipo quinto. Peor le fue en la Copa del Rey, donde Cangas le privó de meterse en la final a ocho. Parte de ‘culpa’ tiene también del salto de gigante protagonizado por Carlos Álvarez, que va camino de su segundo pichichi. Al final de la temporada pondrá rumbo a Portugal. El Sporting le tiene atado ya.
Van a más
Y en este segundo ‘baile’ del de Pucela —con uno de los equipos más jóvenes en décadas— las cosas van «poco a poco», pero de nuevo hacia arriba. Cuando se cumplen tres meses de competición, el Abanca Ademar marcha tercero en Liga. En Europa rindieron, pero no fue suficiente.
Más allá de los números, Gordo se ha ganado la confianza de casi todos. Obviamente no le faltan detractores, aunque cada vez son menos. Sin grandes estrellas, con casi una decena de chavales salidos de la cantera y lesionados de importancia como Popovic o Lodos, los frutos continúan apareciendo.