La Cultural tiene cinco apellidos vascos
Desde el pasado mes de abril en Riazor, no perdía la Cultural fuera de su Reino. En Barakaldo mereció con creces la derrota. Un espectacular Maroan Sannadi volvió loco al cuadro de Llona y lo certificó con un doblete para castigar la endeblez de un equipo visitante del que se esperó una mejor respuesta.
Esta tercera derrota del curso liguero y primera a domicilio, certificó el mal fario del equipo culturalista ante conjuntos vascos. El líder del Grupo I de Primera Federación, la Cultural, volvió a sufrir en Lasesarre ante el Barakaldo (3-0) la 'maldición' de los equipos vascos, únicos rivales que han sido capaces de derrotar al conjunto dirigido por Llona.
Hasta ahora las dos derrotas encajadas por los culturalistas se habían producido en su Reino de León a manos del Sestao River (1-2), que rompió la condición de invictos hasta entonces de los leoneses, y en el siguiente compromiso como locales, fue el Bilbao Athletic (1-3) el que se llevó los tres puntos del estadio blanco.
Y de nuevo ha sido otro conjunto vasco, el Barakaldo, el que ha roto la imbatibilidad a domicilio de la Cultural, infringiéndole de paso la derrota más contundente y siendo, además, el único que ha dejado su portería cero ante los de Llona.
Además de las tres derrotas, otros dos de los tres tropiezos -empates- de la Cultural en la actual temporada se produjeron ante rivales igualmente del País Vasco, la Real Sociedad B, su perseguidor más inmediato en la clasificación a seis puntos, que se llevó la igualada del Reino de León (1-1) y el colista SD Amorebieta con el que empataron (1-1) en Urritxe.
La Cultural no acometió el partido con las mismas virtudes que su rival, el Barakaldo, que lo afrontó con un derroche físico espectacular. Algo de lo que adoleció la Cultural de Llona. Los de Lasesarre fueron muy superiores en los duelos y en las segundas jugadas a los culturalistas, que no se mostraron reconocibles, término que le gusta utilizar a su entrenador Llona. El equipo leonés en la primera parte disfrutó de alguna ocasión de gol, pero en la segunda mitad no tuvo ninguna opción y no creó apenas peligro en la portería defendida por Unai Pérez. El campo en el que se jugó no se parece en nada al antiguo Lasesarre, por mucho que se quiera vender la moto así de la tercera derrota del conjunto leonés en el campeonato de Liga. No hay ninguna comparación con el mítico Lasesarre de los días de agua y barro. No valen las disculpas de la lluvia y del barro que apenas había este domingo. Fue una auténtica demostración de personalidad por parte del Barakaldo. Y una lección de cómo se tiene que disputar el balón en invierno, justo cuando concluye la primera vuelta y arranca la segunda. Más crisis que recuerdan al pasado sobran. El ascenso directo sigue siendo el objetivo.