Balonmano | Liga Asobal
El Ademar naufraga de nuevo y se queda sin Copa (30-38)
Una desastrosa primera parte del equipo leonés tira por tierra las opciones de terminar la primera vuelta de Liga en cuarta posición

Derrota del Ademar en casa frente al BM Logroño.
No, no le tocó el Gordo navideño al Abanca Ademar (30-38), que decidió marcharse de vacaciones antes de tiempo y para cuando quiso reaccionar fue demasiado tarde. Logroño sí se lo tomó en serio, se tornó una roca defensiva y los leoneses un desastre en todas sus líneas, sobre todo en la retaguardia. Una primera parte de desidia y desconexión absoluta que intentaron remendar, sin éxito, tras el descanso. Triste epílogo a una primera parte de temporada donde Europa ha pasado factura. Adiós al cuarto puesto y por ende a la plaza en la Copa de España.
Un partido que comenzó con intercambio de golpes y el Ademar desaprovechando la primera superioridad. Saeid no entró entonado y al minuto 6 fue sustituido por Álvaro Pérez. La defensa leonesa concedía demasiado a los riojanos, que enseguida se pusieron tres arriba obligando a Gordo a pedir tiempo muerto (4-7, minuto 10). Atasco absoluto en ataque. Solo Rodrigo Pérez parecía tener algo de clarividencia. Va a más el capitán para respiro de un equipo ávido de centrales.
Logroño, sin grandes alardes, causaba problemas constantes a la desconectada defensa marista. Las ayudas en los extremos eran nulas y cada ataque visitante hacía mella. Era un Ademar desconcentrado, sin ritmo y fallando precisamente en la retaguardia, su punto fuerte esta temporada (11-16, minuto 22).
Y para colmo ninguno de los porteros locales funcionaba. Saeid volvió a pista. Gordo no daba con la tecla y el BM Logroño empezaba a abrir una peligrosa brecha. Turno para Adrián Fernández en la dirección de juego y cuatro minutos por delante para recortar.
Mala señal tanta rotación del Ademar, incapaz de trenzar jugadas ofensivas con criterio, ni conectar con los extremos y mucho menos con el pivote. Todo muy deslavazado y sí, la sensación clara de que Logroño había sentenciado al descanso (14-21).
Intento de reacción
Salida muy diferente la que protagonizaron los de Dani Gordo en el segundo acto. Otra actitud, otra marcha más y otro Palacio. Parcial de +3 y tiempo para reaccionar (18-22, minuto 35). Sin embargo, el BM Logroño no se descompuso. Jugaba con la enorme renta lograda en el primer acto alargando cada ataque al límite del pasivo.
Ese paso al frente del cuadro leonés empezó a dar frutos, aunque muchos en la grada se preguntaban por qué había tardado tanto en llegar.
El conato de reacción se vino abajo al paso por el 45 de choque. Los árbitros desquiciaron al respetable con la permisividad excesiva al ataque riojano y el equipo ademarista se fue desconectando nuevamente. Solo Ismael El Korchi rompió una y otra vez la muralla del Ademar por el lateral derecho. Una pesadilla.
Se puede perder, pero no como lo hizo el Abanca Ademar. Que el ataque apenas encuentra soluciones es una máxima hasta la fecha, pero la dejadez defensiva y el entrar tan pasivo a un encuentro en el que te juegas una Copa, hay que hacérselo mirar. Como también es hora de explicar ciertos fichajes y por qué no se traen jugadores de mayor calidad cuando tienes uno de los cinco presupuestos más altos de la Asobal.
Sin duda el equipo pedía a gritos el parón.