Fútbol | Primera Federación
José Fernandez: «Presidir durante 25 años a la Ponferradina es un gran honor»
El día 24 de enero se cumplen 25 años desde que se hiciese cargo de la presidencia de la Deportiva. Una parte importante de su vida dedicada a la gestión de una entidad que se ha convertido en algo más que un club

Dentro de una semana y media se cumplirá un cuarto de siglo desde que José Fernández Nieto asumiese la presidencia de la SD Ponferradina, algo que nunca pensó que sucedería y que incluso no quería hacer. Pasado todo este tiempo, cuesta imaginar cómo será la Deportiva sin Silvano y cómo habrían sido estos 25 años en caso de que aquella tarde-noche de enero del año 2000 no hubiese accedido a la petición del anterior presidente y a la del alcalde de la ciudad. «A mí me trajo Delfrido y yo me iba a ir con él, pero ha sido precisamente él quien me convenció para que ocupara su lugar», afirmó en aquel momento.
-¿Qué supone cumplir estos 25 años como presidente del club y que éste sea lo que es para esta tierra?
-Es una responsabilidad y un honor a la vez. Los 25 años se me han pasado muy rápido. Aún celebramos «el otro día» los 20 con una pequeña fiesta... El club está formado por gente maravillosa y rodeado por otra también maravillosa, que es una masa social, la cual te respalda permanentemente. Eso es un placer y te anima a trabajar día a día y te da mucha fuerza. Sólo hay que ver que ya hemos superado los 7.600 socios.
-Ahora que habla de socios, ¿qué tope se puede alcanzar? Bien es cierto que ni vienen todos ni todos son personas físicas, pero en algún momento habrá que poner un límite por cuestión de espacio.
-Tenemos que parar en breve, porque ya no vamos a poder acoger a más. Además, sino no podríamos vender entradas, incluyendo a las aficiones visitantes. Más o menos pondremos el tope en 7.700. Nosotros queremos seguir creciendo, a pesar de la desgracia que tenemos en la comarca en forma de crisis económica. Y el club, igual que las familias, funciona con una economía.
-En estos 25 años cualquier club ha crecido poco, bastante o mucho. Supongo que cuando empezó como presidente no pensaba a 25 años vista, pero seguro que nunca imaginó tal crecimiento, ya no sólo en la masa social.
-Evidentemente no pensábamos en nada de esto cuando llegamos a la presidencia. Entramos a trabajar y a intentar hacer las cosas bien en el día a día, que había mucho que hacer. Pero esto es un deporte, hemos ido creciendo y eso a su vez te da fuerzas para trabajar todavía más. Además, el club es reconocido ya a nivel nacional y eso es una responsabilidad para con nosotros mismos.
-Vemos en su despacho y en el estadio todos tipo de reconocimientos. ¿De cuál se siente más orgulloso?
-La verdad es que no miro eso. El mayor reconocimiento es el que le da la ciudad a la Ponferradina. Es un orgullo. Pero también, cuando viene alguien particular y te entrega un detalle que ha hecho él con todo su cariño. Para mí eso es tan grande como el que te puede dar el Madrid o el Atlético u otros que tenemos por aquí de cuando nos hemos enfrentado o del Centenario...
-Ya le hemos preguntado muchas veces por buenos y malos momentos y nos ha hablado de que entre ellos están los ascensos y descensos, la eliminatoria de Copa del Rey con el Real Madrid, el problema para conseguir entradas en Las Palmas de Gran Canaria para el partido del play off del 2006... ¿Pero hay algún momento que quizá no sea tan destacado y usted le guarde especial cariño?
-Pues quizá me quedaría con alguna gente anónima en los malos momentos, en especial tras algún descenso, ha venido a animarme mucho y a darme las gracias por lo que hago. Es algo que no te imaginas nunca. Todos sabemos que el fútbol no tiene memoria, en especial la derrota. El éxito es de todos, pero el fracaso lo acaba asumiendo uno o unos pocos. Afortunadamente hay gente muy buena.
-¿Recuerda cómo le dijo Delfrido Pérez, el anterior presidente, que le quería en su directiva y luego cómo le dijo que tenía que ser su relevo en la presidencia?
-La segunda vez que se hizo cargo del club me llamó y me dijo que quería hablar conmigo. El club venía de un momento delicado y de un disgusto y él me dijo que quería que entrase en la entidad. Yo le dije que no, que estaba dedicado a mi familia y a mis negocios y demás (tenía 40 años) y que no podía dedicarme a esto. Me lo pidió por favor y el alcalde también me llamó y me dijo que había que echar una mano. Al final me tiré la manta a la cabeza, entré y ya me hizo vicepresidente y su persona de confianza en la primera reunión de junta directiva. Intentamos darle una vuelta al club, siempre resaltando el trabajo de los anteriores dirigentes que estuvieron, que fueron muy valientes. Trabajamos hasta un momento en el que Delfrido ya estaba muy cansado y muy debilitado económicamente y me dijo que tenía que hacerme yo cargo del club. Yo no quería, porque era una persona anónima y no quería convertirme en un personaje público. Le dije que aguantara, que yo hacía igual el trabajo, pero que él fuera la imagen del club. Llegó un momento en el que me dijo que se marchaba sí o sí y al final hicimos aquel traspaso de poderes.
-Si entonces no se podía imaginar estar aquí y ahora, más le costará imaginar dónde estará la Deportiva dentro de otros 25 años.
-Pues en la primera entrevista que me hicieron al hacerme cargo de la presidencia, recuerdo que dije tres cosas y se rieron de mí con razón: sanear el club de su deuda histórica, crear un patrimonio y subir a Segunda División. Me parecían tres formalidades y también había que ilusionar e intentar remar para delante. Afortunadamente se logró y hoy en día estamos luchando para subir a la categoría que se merece este club.
-Aparte del ascenso deportivo, ¿qué objetivos se marca ahora en el club a corto o medio plazo?
-Nos gustaría tener una ciudad deportiva y una residencia de jugadores en el solar que compramos. Sin embargo, sabemos que es muy difícil por lo que dijimos antes. Estamos muy castigados económicamente por el estado en el que está la comarca y el poco apoyo de las instituciones.
-¿Cuántos años más se ve en la presidencia?
-No lo sé. Está claro que las fuerzas no son las mismas y que uno va desgastándose, pero hay que seguir porque no encontramos a empresarios del El Bierzo que quieran echar una mano o coger el club.