Fútbol | Un experto en impartir justicia en el campo
Víctor González, el árbitro eterno
UN PROFESIONAL INCOMBUSTIBLE. El colegiado berciano que dirigió 4 temporadas partidos de Segunda División y que mereció hacerlo en Primera División por sus grandes condiciones sigue pitando encuentros a sus 54 años de edad

Víctor Manuel González González está a punto de cumplir 40 años como árbitro, en el centro de la imagen, con su hijo Álvaro y su hija María, también colegiados.
Víctor Manuel González González (París, 1970) cumplirá el 1 de junio 40 años como profesional del arbitraje. Su condición de profesional lleva implícita que sigue ejerciendo su labor como cuando lo hacía hace casi tres décadas perteneciendo al Comité Técnico de Árbitros de Segunda División. Profesional por encima de todo, con independencia de la categoría en la que pite. Un colegiado fino en el aspecto físico, preparado y con unas condiciones atléticas extraordinarias, que cada fin de semana siguen disfrutando cada uno de los equipos que ven en su persona de deportista el aprendizaje y el saber estar en un campo de juego, respetando y haciéndose respetar como primer punto principal, tanto en el césped como en las formas de vida. «Hay que cuidarse y hacer lo que te gusta», afirma Víctor con contundencia. A continuación, lo razona: «No podría concebir mi día a día sin ser árbitro. Siempre lo he llevado en la sangre». Después, relata sus inicios: «Comencé a pitar el día 1 de junio de 1985 con 14 años de edad. Por eso, el primer día de este próximo mes de junio cumpliré 40 años arbitrando». Su intención, según manifiesta, «es llegar a los 50 años como árbitro dirigiendo partidos, para así ser uno de los colegiados o el que más partidos pite de Castilla y León». Su objetivo es mantenerse en plenas facultades físicas y técnicas otros diez años más «para que cuando me llegue la edad que marca la Seguridad Social jubilarme de todo», en referencia a su consulta de osteopatía y masaje que regenta.
Afirma con un tono emocionado: «Nunca me he cansado del arbitraje, porque cuando llega el verano me falta algo el fin de semana. Trabajo entre cuatro paredes durante toda la semana y cuando salgo a arbitrar el fin de semana me encuentro en la gloria».
Resume así su extensa carrera arbitral: «Con 14 años me atrapó el mundo del arbitraje dirigiendo partidos de las competiciones locales hasta que conseguí el ascenso a las categorías provinciales con 16 años. Me llevaba mi padre a los campos porque yo no tenía carnet de conducir».
Después, continúa: «Dirigí más tarde tres temporadas en Regional Preferente, ascendiendo a Tercera División, categoría en la que permanecí durante cuatro temporadas. A continuación, di el salto a Segunda División B, que fui con Clausín al examen a Madrid, que iba de número uno de Castilla y León. Clausín era el número uno en los campos. Sacaba los partidos adelante con la gorra. Luego me metí entre los cinco primeros para ascender a Segunda División. Con sólo 26 años salté al fútbol profesional. Tras pitar el primer año en Segunda División, quedé como primer suplente para subir a Primera División. Pienso que siendo tan joven no se atrevieron a ascenderme. El segundo año en Segunda también me clasifiqué primero para subir a la máxima categoría. El tercer año quedé en mitad de la tabla. Y ya el cuarto año en Segunda no sé que me pasó. Arrojé la toalla. Me desconcentré, tanto física como mentalmente y descendí. Luego estuve otras 11 temporadas seguidas en Segunda División B, en las que en ocho de ellas pité fase de ascenso a Segunda División. Se especuló con subirme de nuevo a Segunda División, pero no se produjo». También destaca: «91 partidos como cuarto árbitro de Primera División y en Segunda B ciento y muchos partidos arbitrados».
Víctor recuerda de sus muchos años de arbitraje «a Rivaldo, un futbolista super educado. También se me viene a la memoria como crack David Beckham, que delante de mí dio un toquecito de nada al balón y lo puso en la otra esquina del campo al pie de Roberto Carlos. Y también lo bien que olían los condenados. Otro detalle es que había campos como San Mamés que con su himno a capela te ponía los pelos de punta».
Buena parte del colectivo arbitral afirma de forma contundente que Víctor Manuel no tuvo la suerte de estar en el lugar idóneo el día adecuado «porque si lo hubiera estado habría dirigido durante muchas temporadas encuentros de Primera División. Estaba muy preparado, tenía excelentes condiciones y una gran calidad para arbitrar», siempre han manifestado personas que también pasaron muchos años en el colectivo arbitral como Roberto Arias y López Clausín. Su hermano José Luis González González (Ponferrada, 1974) sí que arbitró en Primera División 11 campañas, de lo que Víctor Manuel reconoce: «Siento orgullo de lo conseguido por mi hermano José Luis en el arbitraje».
Su hija María de 19 años y su hijo Álvaro con 18 siguen el arbitraje que les ha metido en vena su padre, además de tener sus estudios de enfermería en Ávila e informática en León muy presentes. «Me siento muy afortunado al haber cumplido uno de mis sueños, que los tres hayamos pitado juntos partidos, como en el homenaje a Yuri. Además el árbitro Frey Domínguez es mi sobrino, al igual que Juan Carlos, que juega en el infantil regional de la Ponferradina y también arbitra». Así es Víctor Manuel González, un profesional del arbitraje con 54 años de edad.