Diario de León

Balonmano

Marta Vidal: «Llegué hasta aquí gracias al Cleba"

La guardameta leonesa cambió Málaga en 2022 para recalar en el Thuir francés

La guardameta leonesa Marta Vidal del Palacio lleva tres años vistiendo la elástica del HBC Thuir francés tras su paso por Málaga y el Cleba.

La guardameta leonesa Marta Vidal del Palacio lleva tres años vistiendo la elástica del HBC Thuir francés tras su paso por Málaga y el Cleba.dl

Pablo Rioja
León

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A Marta Vidal del Palacio (León, 1999) nunca le ha importado hacer las maletas y marcharse lejos de casa cuando el tren del balonmano hace escala en su vida. Se embarcó rumbo a Málaga con apenas 19 años para dar un salto cualitativo como guardameta y en 2022 aterrizaba en Francia tras fichar por el HBC Thuir. «Estoy donde estoy gracias al Cleba», admite sin tapujos la excanterana de un club al que no descarta volver en el futuro. «Es mi casa, ojalá algún día pueda vestir de nuevo esa camiseta, aunque me lo planteo para más adelante».

Por ahora se encuentra «feliz» en el país vecino a pesar de que los resultados deportivos no están acompañando. «Salir fuera de España me daba miedo por ser la extranjera. Sin embargo, los tópicos con este país no los he vivido. Esos prejuicios con los españoles existen, aunque quizá en otras zonas, aquí no, por eso me adapté fácilmente», subraya.

Tras dejar la Costa del Sol, Marta admite que ahora es «mucho más madura» a nivel deportivo. «En Málaga viví cuatro años muy bonitos y aquí en Thuir he crecido, sobre todo en lo mental. Antes cada derrota la sentía como el fin del mundo, me machacaba por todo, no veía cómo mejorar o la parte constructiva», se sincera consciente de que «el deporte te da muchas herramientas para la vida».

A pesar de que su actual club milita en la Nacional 1 —equivalente a la tercera división española— la portera leonesa notó desde el primer momento una mayor exigencia. «Hay más nivel que en la plata española», dice. «El balonmano francés es mucho más físico, se corre más, al estilo del juego que se puede ver en competición europea. No se valora tanto la táctica ni la estrategia como en España», matiza. Un estilo que «prefiere» por la velocidad que se imprime en cada jugada.

Su futuro a corto plazo

A final de temporada Marta concluye contrato y, hoy por hoy, no sabe muy bien qué será de ella. «No sé dónde jugaré a partir de la 2025-26, me gustaría que fuese aquí porque me encanta el país», aunque tampoco cierra la puerta a iniciar una nueva aventura. Compagina su pasión con un trabajo que le permite competir sin problema y siempre que el reloj le concede una tregua ‘consume’ balonmano. «Me gusta ver partidos de equipos españoles y también de aquí».

En los últimos años el apoyo de instituciones públicas y empresas privadas al deporte femenino ha experimentado un crecimiento importante en España. Todavía queda un mundo por hacer, pero los pasos que se están dando son de gigante. Y para muestra la Liga Iberdrola. «Me gusta que se retransmita en abierto porque es una manera de llegar a un público más amplio». En cambio, el modelo francés camina por otros derroteros más profesionales que priman, por encima de todo, el apartado económico. «Aquí las jugadoras de la selección son conocidas y ni te cuento los chicos, que salen en numerosos anuncios o te encuentras su cara en productos del supermercado. Otra cosa es a nivel de clubes, donde depende de la zona del país puede costar encontrar un patrocinador principal», explica.

Vidal también exportaría a nuestro país la forma que tienen los franceses de tratar las categorías inferiores. «Se valora muchísimo la base. Hay centros especializados que ya en categoría cadete y juvenil trabajan con los jóvenes —de forma interna— al máximo nivel competitivo para que al cumplir los 18 años ya vengan clubes profesionales a ficharles».

Marta siempre ha sabido empaparse de los equipos en los que ha militado, de cada cultura, de sus entrenadores y compañeras de vestuario. Todo suma dentro y fuera de la pista. El idioma supuso otro reto más. «Siempre estudié inglés, pero en el instituto dimos tres años de francés, aunque lo malo es que siempre repetías lo mismo». Echa de menos su León natal, pero mira al futuro como siempre ha hecho, sin miedo y convencida de que lo mejor está por llegar.

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