Diario de León

Essie 'helicóptero' Hollis: "León tiene cosas que a otros le faltan para poder llegar a la élite"

Vistió la camiseta del Elosúa León dos temporadas. Pero como si hubiera sido toda una vida. En esas dos campañas ayudó para que León diera pasos sólidos hacia la élite. Essie, un alero que no llegaba a los dos metros, se convirtió con sus vuelos en un ídolo de la afición. Era el ‘Helicóptero’, apodo que recuerda con cariño. El mismo que le profesa una ciudad a la que ha vuelto a visitar

Urbano hijo, Víctor San Francisco, Essie Hollis, Nacho y Roberto Herreras, Goyo, Ana Carlota y Urbano González, de izquierda a derecha

Urbano hijo, Víctor San Francisco, Essie Hollis, Nacho y Roberto Herreras, Goyo, Ana Carlota y Urbano González, de izquierda a derechaDL

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Ídolo como jugador y también a nivel personal, Essie 'Helicóptero' Hollis (Pensilvania, 1955). Han pasado los años, pero volvió a comprobar el cariño que León le profesa. A pesar de que su magia con el balón y en la pista con la camiseta del Elosúa está a punto de cumplir cuatro décadas en el recuerdo. Lo hizo en una visita en la que no faltaron los abrazos hacia sus amigos y compañeros de aquellos años. Entre ellos Urbano González, afectado por la ELA, y al que quiso dar todo su apoyo. Como persona y como amigo.

—Han pasado los años, pero León se le sigue recordando con mucho cariño.

—Para mi resulta muy emocionante y emotivo. Pasan los años y ese cariño sigue ahí. Y es recíproco. De la ciudad, de su afición y del club guardo muy buenos recuerdos. Y como no podía ser de otra manera de mis compañeros de equipo, de los Nacho y Roberto Herreras, de Pepe...

—Vuelve a León después de unos años tras aquel homenaje que se tributó a jugadores como tú. ¿A qué se debe?

—A muchas cosas. Desde Vitoria y otro club en el que jugué como el Baskonia me invitaron a venir a España para hacerme unos homenajes. Y no podía dejar pasar la ocasión de desplazarme a otra ciudad que amo tanto, León. Para recordar y volver a hablar en persona con amigos y compañeros. Y también para visitar a Urbano. Llevo tiempo interesándome por su estado de salud. Y quise visitarle, abrazarle y darle todo mi apoyo en esa batalla contra la ELA. Yo lo conocí cuando él apenas contaba con 19 años. Y siempre tuve una química especial. Por eso no he querido desaprovechar la ocasión de volver a verlo en persona y admirarlo en su lucha.

—El paso del tiempo a veces borra o diluye los recuerdos, incluso los buenos. ¿Es este su caso con el Elosúa y León?

—No, todo lo contrario. Tengo grabada en mi memoria muchos momentos tan felices que viví en mi etapa en León. El ambiente con una afición animosa y entregada, unos compañeros maravillosos, un club que crecía día tras día y una ciudad muy implicada. Fueron dos años que aún recuerdo y que me hicieron mejorar además como persona.

—Fuiste y eres un ídolo del baloncesto leonés. Un jugador que dejó su impronta en lo deportivo y en lo personal.

—Me gustaba jugar, pero también enseñar (algo que ha seguido haciendo en Estados Unidos con alumnos como el hijo de Scottie Pippen o los gemelos Thompson que ya brillan en la NBA). Y por eso quise devolver en la medida de mis posibilidades todo el cariño que habían depositado en mí. Dar lo que te han dado a ti. Poder disfrutar de los niños en los campus fue también algo maravilloso.

—La ciudad de León cuenta desde esta temporada con un equipo en la Segunda FEB, la tercera categoría del baloncesto nacional. ¿Crees que se debería llegar más alto?

—Ojalá, aunque una cosa es querer y otra que al final lo consigas. Yo no pude jugar con el Elosúa por muy poco en la ACB. Fue poco después cuando ascendió. Y sería maravilloso que esa semilla floreciera y que pronto se puede disfrutar en el Palacio del mejor baloncesto. Sería muy bueno para todos, para León, la afición... y los que amamos el baloncesto. Creo que León tiene cosas que no tienen otros para poder lograrlo: pasión, afición...

—Siempre se dijo que el apodo de 'Helicóptero' le venía porque volaba hacia el aro más alto que el resto de jugadores.

—Me lo pusieron con cariño. Pero creo que no era para tanto (risas). Tenía un truco: esperaba a que el rival saltara antes y luego lo hacía yo. Cuando bajaba yo estaba todavía subiendo y ahí parecía que lo hacía más alto. Los engañaba un poco (risas).

—¿A qué se dedica ahora?

—Mi vida ahora es más tranquila. Pesco, entreno y doy clases. Tengo 70 años y considero que aún puedo darle mucho trayecto a mi vida.

—¿Sigue el baloncesto?

—Sí. El baloncesto ha cambiado bastante desde la época en la que jugaba. Pero lo llevo en la sangre y no me aparto. Sigo la NBA, la ACB. De León un poco menos, pero ojalá pueda subir y así lo podría seguir más.

—¿Se ve reflejado en algún jugador actual?

—Me dicen algunos nombres. Pero cada uno tiene una personalidad y juego irrepetibles.

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