El Toralín a rebosar vive una tarde muy amarga
AFORO COMPLETO. El campo blanquiazul registró la mejor entrada de la temporada con 8.492 aficionados que se volcaron siempre

Las lágrimas inundaron El Toralín en la noche de este sábado que se presagiaba como un nuevo éxito de la Deportiva para retornar a Segunda División ante su gente en El Toralín. La ilusión generada durante las últimas semanas se tornó en amarga realidad cuando el colegiado decretó el final del partido y el que lo celebró fue el rival.
El Toralín registró la mejor entrada de la temporada con 8.492 aficionados. Un mosaico señalaba el camino: los héroes de los cuatro ascensos empujaban a la Deportiva al fútbol profesional.
El estadio estaba teñido de blanco y azul y mientras las cosas fueron empatadas, la sensación era de expectación y de nervios. Pero cuando marcó el FC Andorra, el personal miraba una y otra vez el reloj, porque el tiempo pasaba muy deprisa. Y la desesperación se apoderaba de una grada que cada vez veía alejarse más el ascenso. Porque aunque el equipo trató de volcarse, las ocasiones claras no llegaron. Y cuando el colegiado decretó el final en el minuto 97, los jugadores cayeron destrozados y el público lloró por no poder conseguir otro ascenso a Segunda División.