Diario de León

El Atlético Astorga dice adiós con honor a la Copa del Rey (1-1)

FÚTBOL. Los maragatos tutearon al CD Mirandés y solo en la tanda de penaltis se apagó su ilusión de pasar la ronda

Adri Álvarez, autor del gol del empate y que fallaba en la tanda de penaltis, es consolado por compañeros y amigos tras acabar el partido frente al Mirandés.

Adri Álvarez, autor del gol del empate y que fallaba en la tanda de penaltis, es consolado por compañeros y amigos tras acabar el partido frente al Mirandés.VIRGINIA MORÁN

Astorga

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El fútbol es a veces tan cruel como injusto. Repleto de alegrías, también tiene su lado amargo. Y esta vez le ocurrió a un épico Atlético Astorga que vio su sueño de dejar en la cuneta a todo un Segunda División como el Mirandés truncado en la tanda de penaltis (3-4) tras el 1-1 del tiempo reglamentario y la prórroga. Justo en su último lanzamiento. Adri Álvarez, el que había igualado en el último suspiro del tiempo reglamentario (89) con su gol al que a los 56 minutos anotaba Petit veía como su chut se iba, muy ajustado, fuera. Luego Tamarit, apellido de mago, anotaba para dejar a los maragatos sin la posibilidad de seguir soñando en la Copa del Rey con encontrarse con un ‘Primera’. El pulso entre el Atlético Astorga y el Mirandés fue de esos que guardarán los aficionados en sus retinas por mucho tiempo. Fútbol intenso, sin concesiones, con David tuteando a Goliat y mucha, mucha emoción.

Los primeros minutos fueron para los visitantes. Llegaban entre dudas por su situación en la clasificación e intentaron reivindicarse. Con un buen número de cambios en el once inicial pero con artillería para intentar asustar a los locales.

Aunque del dicho al hecho va mucho. Y el Atlético Astorga se lo hizo saber. Con una línea defensiva de cinco, pero con los dientes afilados en busca de cualquier fallo del rival, los de José Luis Lago aguantaron el dominio soriano, más de cara a la galería que efectivo. Lo hicieron durante los primeros 15 minutos hasta que olieron a sangre. No era el ogro tan fiero como se pensaba y ahí los verdes, con un Albertín imperial por la banda derecha, una defensa correosa y solvente y un centro del campo compacto empezaron a merodear el área del Mirandés.

Hasta el punto que a los 23 minutos en una acción que precisamente salía de las botas de Albertín acababa en un chut espectacular de Aleixo que obligaba a volar a Palomares para evitar un gol que ya se cantaba en las gradas. Acto seguido era Ayoub el que con un taconazo obligaba de nuevo al portero visitante a emplearse a fondo.

El Mirandés empezaba a sufrir de lo lindo ante un rival que incluso dispuso de otra acción a los 24 minutos con un cabezazo de Jesu que salía desviado. La grada disfrutaba de un Atlético Astorga que parecía comerse al Mirandés.

Aleixo volvía a intentarlo en el minuto 33 de un partido que se estaba volviendo loco y de ida y vuelta. A los 38 Llamazares evitaba en una acción espectacular el tanto del Mirandés y un minuto más tarde Petit enviaba fuera.

Ayoub cerraba el turno de ocasiones de gol, en esta caso para los maragatos antes de que el descanso pusiera freno momentáneo a un pulso frenético y sin concesiones.

El paso por vestuarios llevaba a un guion similar al de los primeros minutos del partido con un Mirandés intentando domar a los astorganos. El tanto de Petit desde casi el medio del campo que pillaba algo adelantado a Llamazares ayudó a ello.

El gol fue un duro golpe para los de José Luis Lago que en los minutos siguientes parecieron ser un querer y no poder. Pero este Atlético Astorga tiene garra, un gen que entremezcla el carácter astur y romano de la ciudad. No se dieron por vencidos y con una afición que nunca paró de animar renacieron de sus cenizas para convertir el último cuarto de hora en un suplicio para el Mirandés. No merecían los maragatos la derrota y así fue. Justo en el último minuto del tiempo reglamentario cuando Adri Álvarez anotaba desde la frontal del área un gol que hizo retumbar el estadio. El Astorga estaba vivo y quería más.

Lástima que quedara poco tiempo antes de una prórroga en la que todo podía pasar.

Con nervios por ambos lados, llegadas peligrosas y una acción que a los 99 minutos pudo decantar la balanza a favor de los locales. Pero el lanzamiento de Adri Álvarez salía desviado por muy poco.

Llegaba la tanda de penaltis. Un cara o cruz en el que todo podía pasar. Ivi fallaba el primero para el Astorga, pero Llamazares enmendaba la situación con su parada a Eto’o. Luego vendrían los aciertos de Canito, Mario y Sellés al que respondían los visitantes. Adri, el que había posibilitado la prórroga, fallaba esta vez por muy poco y Tamarit acababa con el sueño de un Atlético Astorga que mereció convertirse en real. Otra vez será. La Copa le debe una al club maragato.

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