Fútbol | Primera Federación
La Ponferradina suma un punto de mucho valor ante el Barakaldo
El empate sin goles en Lasesarre deja registros históricos en el equipo berciano con cinco jornadas con la portería a cero de su guardameta Ángel Jiménez

La SD Ponferradina consiguió un meritorio empate sin goles ante el Barakado en Lasesarre.
El empate sin goles (0-0) de la Ponferradina en el estadio de Lasesarre ante el Barakaldo, propicia que el conjunto berciano bata su registro de imbatibilidad desde que milita en Primera Federación, así como su guardameta Ángel Jiménez.
La Deportiva, tras la derrota encajada en El Toralín frente al Real Madrid Castilla (2-3) ha sumado cinco jornadas sin ver batida la portería defendida, en todas ellas, por Ángel Jiménez, después de vencer 0-1 en Talavera, 2-0 al Zamora y CP Cacereño, además de los empates sin goles en Mérida y este domingo en Lasesarre frente al Barakaldo.
De esta manera, el equipo dirigido por Fernando Estévez supera los registros de las dos anteriores temporadas en la Primera Federación, con Íñigo Vélez y Juanfran García en la primera y Javier Rey en la pasada campaña.
Sin embargo, la buena trayectoria de resultados aún no le permite al conjunto blanquiazul entrar en plazas de fase de ascenso de las que le separan tres puntos, al ocupar la quinta y última plaza de privilegio el Real Madrid Castilla, misma distancia que tienen los bercianos con el descenso que encabeza el Unionistas de Salamanca.
En un partido con más emoción que juego y ocasiones, ni Ponferradina ni Barakaldo rompieron sus respectivas rachas. Los bercianos llevan ya cinco partidos consecutivos sin conocer la derrota y con la portería imbatida, nuevo récord, y los vascos acumulan diez jornadas seguidas invicto.
Con las bajas de Pau Ferrer, Andrés Prieto, Diego Moreno, Esquerdo y Bruno, Fernando Estévez diseñó un conjunto para enfrentarse a un equipo que llevaba nueve partidos consecutivos sin perder, con el de este domingo ante la Deportiva diez, y que "es un espejo para mirarnos". Para ello, colocó a Undabarrena y Eneko por delante de una defensa de cuatro hombres, y a Cortés en punta de ataque.
Sin un dominador claro en los primeros compases, pero con presencia de los de El Toralín en campo contrario, la primera situación de peligro la generó Borja Vázquez. Corría el minuto 3 y se metió entre varios jugadores rivales y su disparo flojo fue a las manos del portero Ispizua.
Este aviso no tuvo continuidad porque despertaron los fabriles y ahora disputaron el cuero y lo controlaron, pero sin demasiada profundidad en las zonas de peligro. Aunque sí provocaron dos tarjetas amarillas prácticamente seguidas en un minuto, señalizadas a Xemi y Eneko, pasado el primer cuarto de hora de partido.
La batalla tuvo lugar en un muy concurrido centro del campo y los dos guardametas apenas entraron en juego. Hasta el minuto 25 sólo hubo emoción en los tres saques de esquina provocados por los locales, que terminaron siempre lejos de la portería defendida por Ángel. Aunque tres minutos después, realizó una gran parada ante un disparo potente dentro del área de Ekaitz, enviando el balón a saque de esquina.
Y para ver el primer córner a favor de la Deportiva se tuvo que esperar a que transcurriera media hora de juego, también ejecutado sin mayores sobresaltos. En el último tramo de la primera parte, empujó mucho la afición vasca y los suyos pusieron de nuevo a prueba al portero Ángel, que ya lleva cinco partidos consecutivos con la portería a cero. Ángel lo defendió, y de qué manera, con otro paradón a disparo raso de San Bartolomé. En estos momentos no pudieron salir de su parcela los bercianos, y a duras penas pudieron cruzar la línea divisoria por el dominio insistente de los gualdinegros, ya que consiguieron que el esférico le durase poco a los visitantes.
Y en las postrimerías de la primera parte pudo marcar la Ponferradina. Un balón robado por Cortés terminó en las botas del carrilero zurdo Andoni López, que casi sin ángulo lanzó un fuerte disparo, al que Ispizua respondió con una gran estirada, que significó el segundo córner a favor de los blanquiazules. Al descanso se llegó con empate sin goles.
Tras el paso por los vestuarios, de nuevo los dos equipos quisieron ser protagonistas. Y la Ponferradina volvió a avisar de sus intenciones. Cortés se marchó por la izquierda nada más reanudarse el juego y su pase paralelo a la línea de meta no encontró rematador.
Pocos minutos después, en el 53, disparó de nuevo el mencionado Cortés , pero ahora a las manos del portero Ispizua. Y también Andoni López se reivindicó al dejarse ver continuamente. Sus centros al corazón del área, además de provocar la tarjeta amarilla a Mandiang. Ahora más enchufados los visitantes, se jugó más en el área barakaldesa, y eso obligó a Imanol De la Sota a realizar sus dos primeros cambios para intentar que la dinámica del encuentro dejara de ser negativa para los vizcaínos. Esto hizo que el técnico granadino de Capileira moviera también sus fichas e introdujera en el terreno de juego a Ger Nóvoa y Keita cuando ya se había sobrepasado la hora de partido. Ya la Deportiva y Ángel habían batido el récord de mantener casi cinco partidos consecutivos la portería a cero.
La contienda siguió muy emocionante y el encuentro se había convertido en idas y vueltas constantes, aunque los gualdinegros solo llegaron esporádicamente y los blanquiazules ya habían lanzado cuatro saques de esquina desde la media hora de juego por ninguno de los del Lasesarre. Más siguió la falta de acierto atacante y esto obligó a ambos entrenadores a dar entrada a otros dos hombres de refresco por conjunto. No cambió mucho el panorama porque las oportunidades brillaron por su ausencia.
Y solo Borja Vázquez y Andoni López lo intentaron desde lejos, evidentemente sin puntería en sus remates. También el recién incorporado Merino dispuso de una llegada para adelantar a los suyos. Sin embargo, de nuevo Ángel batiría su intachable récord, desbaratando la ocasión. En el tramo final, los locales encerraron a su rival en su parcela, que se dejaron querer para salir a la contra, aunque Sergio Benito se quedó como un islote entre los numerosos defensores fabriles.