El Madrid sufre para ganar a Olympiacos pese a Mbappé
FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES. El delantero francés marca un póker de goles por primera vez en Champions y salva a Xabi Alonso

Mbappé y Vinicius celebran la mínima victoria del Madrid ante el Olympiacos.
El Real Madrid sufrió hasta el último minuto para ganar en Grecia en su visita al Olympiacos (3-4), a pesar de los tres goles que anotó el francés Kylian Mbappé. Esa pasividad que estuvo a punto de condenarle en Elche volvió a costarle un disgusto en Grecia. Trianguló a placer el Olympiacos en la frontal del área, desde donde Chiquinho fusiló a Lunin aprovechando que nadie se molestó en salir a su paso.
Por detrás a las primeras de cambio y sojuzgado por la presión alta de Olympiacos, que volvió a probar fortuna con otro fogonazo de Chiquinho, replicado esta vez por Lunin, el Real Madrid salió del atolladero apelando a la chispa de Vinicius, el compás de Arda Güler y la pegada de Mbappé. Siete minutos frenéticos le bastaron al '10' francés para sacar a su equipo del atolladero. Primero aprovechó un fabuloso pase con el exterior de Vinicius para equilibrar el pleito, después conectó de cabeza un centro de Arda Güler desde la derecha y amartilló por tercera vez controlando de forma magistral un envío soberbio de Camavinga y cruzando con la diestra. En medio de esa vorágine goleadora, Olympiacos perdió por lesión a Chiquinho, que había sido un tormento para los visitantes, y quedó aún más expuesto a las eléctricas transiciones de los blancos.
La libertad de movimientos de Arda Güler en tres cuartos, la velocidad de Vinicius por banda izquierda y la pólvora de Mbappé precipitaron un tiroteo sobre la portería de Tzolakis, que pudo recibir aún más castigo de no interponerse el travesaño en un zambobazo de Tchouaméni y no mediar un fuera de juego de Mbappé en una acción que acabó con Vinicius mandando el balón a la red. Del éxtasis a la agonía Le tocaba a Mendilibar encontrar un remedio para frenar la sangría. El de Zaldibar movió ficha alistando a Hezze en detrimento de Dani García, mientras Xabi Alonso aportaba hilo retirando a Camavinga para dar acomodo a Ceballos. Los cambios de cromos invitaban a pensar que Olympiacos estaba más pendiente de minimizar daños que de otra cosa, pero la fragilidad de las defensas antiaéreas del Real Madrid revivió a la escuadra helena. Ya había amenazado El Kaabi al borde del descanso tirando de pértiga pero fue Taremi, torre iraní, quien castigó la pereza en el salto de los zagueros blancos.
El gol de Taremi enardeció a Olympiacos y puso en alerta al entrenador Xabi Alonso, que llamó a filas al tocado Bellingham. Pero, con el inglés, todavía aguardado su turno, Vinicius rebajó la alarma volviendo a agujerear la defensa griega. De su exuberancia volvió a sacar rédito Mbappé. Estos registros Cristianescos de Mbappé no deben dejar en un segundo plano la destacadísima aportación de Vinicius Júnior, cuya antológica actuación en el Georgios Karaiskakis convivió con otro desconcierto defensivo del Real Madrid, al que el gol de El Kaabi a falta de diez minutos llevó al límite.