Diario de León

El Real Madrid se queda fuera del 'top 8' en una noche para olvidar (4-2)

Épica noche en Lisboa, con Mourinho recorriendo la banda lleno de felicidad por la victoria y clasificación de su equipo. Los blancos acabaron desquiciados y con dos expulsados

El portero Trubin celebra su gol en el descuento que da el pase de ronda al Benfica.

El portero Trubin celebra su gol en el descuento que da el pase de ronda al Benfica.MIGUEL A. LOPES

Publicado por
Óscar Bellot
Lisboa

Creado:

Actualizado:

Un surrealista giro de guion en Da Luz metió al Benfica en el playoff de dieciseisavos de final de la Liga de Campeones y obligará al Real Madrid a pasar por el purgatorio de la repesca (4-2). Una condena más que merecida por parte de una escuadra que llegaba con deberes bien encarrillados a la última jornada de la fase liga de la máxima competición continental, pero que jugó con fuego en el recinto en el que levantó la Décima frente a un rival abrasivo y acabó quemándose en una noche repleta de épica.

Se trataba de un duelo a vida o muerte para el Benfica, que salió con el cuchillo entre los dientes y coleccionó llegadas que hicieron saltar las alarmas de un Real Madrid porosísimo en defensa. La más peligrosa dentro de la primera media hora acabó con un paradón de Courtois tras cañonazo de Prestianni, al que el VAR había invalidado previamente un penalti que el italiano Davide Massa señaló después de que Bellingham le robase limpiamente el esférico al argentino. A la lluvia que caía del cielo lisboeta le acompañaba un vendaval ofensivo por parte de los locales que hizo sufrir de lo lindo al equipo de Arbeloa.

A las Águilas les sobraba coraje y ritmo, pero tardaron en afilar las garras. Todo lo contario que el Real Madrid, que superó un inicio asfixiante para hacer sangre al primer zarpazo. Centró Asencio desde la derecha y embocó de cabeza Mbappé. El fútbol iba por un lado y el resultado, por otro. Se repitió el guion. Porque cuando mejor estaba el Real Madrid, fue el Benfica el que encontró el premio que tanto había merecido antes mediante un remate picado de cabeza de Schjelderup. La igualada relanzó al Benfica, que acarició el segundo, primero con un disparo de Aursnes que salvó Valverde y después con un testarazo al segundo palo de Barreiro que besó la red por fuera. Mourinho, que le dio un caluroso abrazo a Arbeloa antes de que comenzasen las hostilidades, no salía de su asombro. Tampoco Tchouaméni, al que le cobraron un penalti baratísimo sobre Otamendi al borde del descanso que convirtió Pavlidis. La ventaja hacía justicia a los méritos contraídos por un Benfica flamígero.

Necesitaba subir una marcha el Real Madrid, que trató de ganar metros a vuelta de vestuarios y quedó expuesto a las contras del Benfica con efectos perniciosos. Volvió a castigar el noruego Schjelderup con un derechazo al palo corto que se coló por debajo de las piernas de Asencio, lo que obligó a intervenir a Arbeloa. Entraron Camavinga y Rodrygo, y el Madrid recortó distancias por mediación del de siempre. Sirvió atrás Güler y pateó Mbappé a la red. El intercambio de golpes no concedía tregua, pero el último lo propino Trubin, goleador inopinado la noche en la que Mourinho le dio una lección en toda regla a Arbeloa.

tracking