Diario de León

Alcaraz vs Djokovic, reto generacional por el cetro de Australia

TENIS. El número 1 del mundo y el 10 veces ganador en Melbourne jugarán este domingo a partir de las 9.30 horas una final con 16 años de diferencia entre ambos

Carlos Alcaraz contra Novak Djokovic, final del Abierto de Australia 2026.

Carlos Alcaraz contra Novak Djokovic, final del Abierto de Australia 2026.EFE

Publicado por
Santiago Aparicio
Melbourne

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Cuando Carlos Alcaraz derrotó a Novak Djokovic en la final de Wimbledon 2024, con un aplastante 3-0, parecía que el tiempo del serbio había llegado a su fin. Habían pasado apenas unos meses de su última conquista en Nueva York, pero el ascenso de Jannik Sinner y de Alcaraz le dejaba en un segundo plano y con la sensación de que, cada día que pasara, él sería más débil y el español y el italiano más fuertes.

La confirmación de esta teoría llegó en un 2025 donde Djokovic demostró seguir siendo el tercer mejor tenista del mundo, alcanzando las semifinales en los cuatro Grand Slams, pero con el mismo tope siempre. En Wimbledon y Roland Garros le derrotó Sinner, en el Abierto de Australia le doblegó Alexander Zverev y en el US Open, Alcaraz. El ganador de 24 grandes se hizo a la idea de que, si quería un título más, tendría que hacer lo más difícil, superar a los dos mejores del mundo de forma consecutiva o esperar un milagro en forma de eliminación temprana.

Carlos Alcaraz: "Completar el Grand Slam es mi meta aquí"

Carlos Alcaraz ganó su semifinal en el Abierto de Australia. Lo hizo apelando a la épica y luchando hasta el final. El murciano se metió en la final una batalla física y mental que lo llevó al límite. «La verdad que ha sido un partido increíble. Yo creo que en ese quinto set ya, físicamente, me estaba encontrando un poquito mejor. La verdad es que, sinceramente, yo no me he visto muerto en ningún momento. Yo siempre pensaba que iba a volver. Cosas peores se han visto, cosas peores he hecho, he remontado, lo cual siempre he confiado en que iba a volver en el quinto set. Sí es verdad que ha habido varios juegos, sobre todo, que tenía bola de break, no la he aprovechado, y eso me generaba… no inquietud, pero un poco, pero también me hacía creer que en cualquier momento podía venir el break. Cerrar un partido de esta magnitud nunca es fácil. Sabía que iba a tener mis oportunidades, he intentado aprovecharlas».

«Odio rendirme. Odio abandonar. No quiero sentir después cómo me quedo. Cuando era más joven hubo muchos partidos en los que ya no quería luchar o en los que me rendía. Luego maduré, y odio esa sensación después. Pensar «podría haberlo hecho» o «podría haber hecho un poco más» o «podría haber sufrido un poco más»… esos pensamientos me matan. Cada paso de más, cada segundo más de sufrimiento, cada segundo más de lucha, siempre merece la pena. Por eso lucho hasta la última bola y siempre creo que puedo volver en cualquier situación».

La mirada ya está puesta en el domingo. «Mañana (por este sábado) la verdad que me voy a levantar tieso. O sea, eso es obvio, y no lo puedo esconder, pero vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano. Obviamente, el cuerpo recuerda, tiene memoria, y también sacamos cosas positivas de esto, de cómo llegar a un partido, de las cosas que tengo que hacer. Ha habido nervios, vamos a intentar no estar tan tenso, sino jugar más fluido, jugar más suelto, más a mi estilo. Pero también me hace ver que cuando tienes la mentalidad clara, cuando vas siempre positivo, cuando tienes paciencia, cuando sigues intentando las cosas, al final llega un momento en el que sale. Nadie te va a regalar nada, nadie va a venir con una varita, sino el hecho de ir poco a poco, intentándolo cada vez. Puede que no salga en los primeros quince minutos, ni en la primera media hora, ni en la primera hora y media, pero al final acabará saliendo. Con la mentalidad clara y siendo positivo, todo llega en el momento que debe de llegar».

Y concluyó diciendo: «Si tengo que elegir este año prefiero ganar aquí en Australia para completar el Grand Slam y ser el más joven en hacerlo», remarcó.

El milagro no se ha producido, ni nada hace indicar que pueda ocurrir en el futuro, pero en Melbourne ha derribado la primera barrera. Venció a Sinner en semifinales y ahora vuelve a verse las caras con Alcaraz este domingo en la gran final (Max y Eurosport) a partir de las 9.30 horas en España.

Los caprichos del destino quisieron que ayer viernes, acabada la maratón de cinco horas de Alcaraz contra Zverev en el partido más largo en la historia del torneo (6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4), 7-5), Djokovic, en su camino hacia la pista, se cruzara con el murciano. Le deseó suerte e intercambiaron unas palabras: «Carlos me pidió perdón por retrasar el partido y yo le dije que soy un señor mayor y tengo que irme a dormir pronto», comentó el serbio al acabar su semifinal.

El físico de ambos tenistas marcará la previa y el partido. Alcaraz sufrió unos calambres terribles durante dos sets contra Zverev, aunque luego desveló que pensaba que era un problema en el aductor. «No pensé que fueran calambres y por eso llamé al médico. No me dolía nada más, pero después, entre los nervios y el estrés de no saber qué me pasaba, empecé a notar calambres en el resto del cuerpo», contó el murciano, que cuenta con cerca de 48 horas para recuperarse de cara a la final.

Novak Djokovic: "La historia está en juego para ambos"

El serbio Novak Djokovic alcanzó su undécima final del Abierto de Australia al ganar en cinco sets al italiano Jannik Sinner, vigente campeón, y reivindicó sus opciones de mantenerse vigente en el circuito, confiado en lograr grandes éxitos aún.

«Nunca dejé de creer en mí mismo. Hay mucha gente que duda de mí y muchos especialistas que quieren que me retire. Quiero darles las gracias porque me dan fuerza y ​​motivación para demostrarles que se equivocan», precisó al respecto Novak Djokovic. «Para mí, no es una sorpresa porque sé de lo que soy capaz. He tenido muchos partidos de Grand Slam en mi carrera en los que no me sentí en mi mejor momento. Intentas encontrar la manera de ganar con lo que tienes». Y añadió: «No me atrevo a decir que es la mejor victoria de mi carrera, pero sin duda es la mejor de los últimos años. Una semifinal contra Sinner, que ha jugado el mejor tenis de su vida durante las últimas temporadas y ha sido dos veces campeón aquí», recordó el serbio, ganador diez veces en Australia.
Su preocupación está ahora en recuperarse del esfuerzo antes de la final contra Alcaraz. «No lo sé, ya veremos. No voy a entrenar el sábado. Voy a aprovechar cada hora para recuperarme y espero estar fresco para la final», dijo.

«La historia está en juego para ambos cada vez que jugamos entre nosotros. Por supuesto, hay mucho en juego en una final de Grand Slam, pero no es diferente de otros grandes partidos. Mi preparación es como debe ser. Le gané aquí el año pasado en un partido agotador», recordó.

«Ya veremos. Él también jugó un gran partido, pero es 15 o 16 años más joven. Por eso creo que será un poco más fácil para él recuperarse. Tengo muchas ganas. Juego para jugar finales de Grand Slam y estoy aquí, así que no me puedo quejar».

La última frontera Djokovic no está tocado. Acabó exhausto la semifinal con Sinner (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4), por las cuatro horas que jugaron, pero no ha arrastrado ninguna molestia durante estas dos semanas. De hecho, no tendrá muchas más ocasiones de llegar tan fresco a una final. En octavos no jugó por la retirada de Jakub Mensik, y en cuartos Lorenzo Musetti abandonó tras dos sets. Es el milagro que hubiese deseado, llegar a estas instancias a cuatro meses de cumplir 39 años y sin una paliza en las piernas.

Eso sí, es consciente de que necesitará un nivel mayúsculo para lograr lo que aún no tiene, derrotar a Sinner y Alcaraz de forma consecutiva en un grande y con el título en juego. Al sucumbir ante Alcaraz en Nueva York el año pasado, admitió que él y Sinner están por encima del resto, pero al derrotar al italiano puntualizó: «Dije que era muy difícil ganarles, no imposible. Necesitaba llegar a su nivel».

La rivalidad entre Alcaraz y Djokovic está más nivelada que la que tenía el serbio con Sinner. El murciano ha ganado en cuatro ocasiones, por cinco del serbio, que además se ha llevado cuatro de los últimos seis partidos, incluido el único que han jugado aquí en los cuartos de final de 2025. La final tendrá un aroma parecido a la de los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando era la última ocasión de Djokovic de ganar la medalla de oro individual. Esta ambición le llevó en volandas a jugar su mejor tenis en mucho tiempo y a derrotar a Alcaraz, que se tuvo que conformar con la medalla de plata. El antecedente positivo para Alcaraz es que las dos veces que se midieron con un Grand Slam en juego se las llevó él, ambas en la hierba de Wimbledon en 2023 y 2024.

El murciano competirá también por el récord que más ilusión le hace, ser a sus 22 años el más joven en la historia en conquistar los cuatro Grand Slams, mejorando el registro de Rafa Nadal, que lo logró con 24 años. Además, igualaría los siete entorchados de John McEnroe y Mats Wilander.

Carlos Alcaraz, con 22 años y 272 días, se ha convertido en el más joven de la historia en disputar las finales de los cuatro torneos del Grand Slam, por delante del estadounidense Jim Courier en 1993.

El triunfo de Carlos Alcaraz ante el alemán Alexander Zverev en semifinales sitúa al murciano en la final del Abierto de Australia por primera vez y como quinto jugador español en la historia. Alcaraz, que pujará por el título frente a Djokovic, puede erigirse en el segundo español en ganar el título después de Rafael Nadal. El actual número uno del mundo se une al manacorí, seis veces finalista, dos de ellas campeón (2009 y 2022) y cuatro subcampeón (2012, 2014, 2017 y 2019). Además, se situaron en puertas del título, como finalistas sin éxito, Juan Gisbert (1968), Andrés Gimeno (1969) y Carlos Moyá (1997).

El encuentro entre Carlos Alcaraz y el alemán Alexander Zverev se convirtió en la semifinal más larga del Abierto de Australia, que supuso el pase del español a la final. Alcaraz superó al número 3 del mundo, Zverev tras cinco horas y 27 minutos, es decir, en más tiempo que la que disputaron en 2009 los españoles Rafael Nadal y Fernando Verdasco, que duró cinco horas y 14 minutos y supuso el pase del balear para la final. Además, el choque entre el español y el germano se convirtió en el tercer partido más largo del primer Grand Slam de la temporada, solo por detrás de la final entre Novak Djokovic y Rafael Nadal del 2012, que duró cinco horas y 53 minutos y la del británico Andy Murray y el australiano Thanasi Kokkinakis, de la segunda ronda del 2023, con cinco horas y 45 minutos.

El domingo Alcaraz tratará de apuntarse el triunfo frente a Djokovic. Y a ser posible en un partido que no lo lleve a tener que recurrir a cinco sets. Pero frente al serbio todo puede pasar.

«Siempre creo que puedo volver en cualquier situación. Cada segundo más de sufrimiento merece la pena. Odio rendirme»

«Nunca dejo de creer en mí. Hay mucha gente que duda de mí y muchos especialistas que quieren que me retire. Quiero darles las gracias porque me dan fuerza y motivación»

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