Diario de León

Debut con sabor agridulce en el Olimpo para la leonesa María Martín-Granizo

La esquiadora abandona en la segunda manga del Gigante cuando luchaba por el diploma tras firmar una primera bajada notable. El sábado puede sacarse la espina en el Slalom

María Martín-Granizo durante su participación esyte jueves en la prueba del Gigante.

María Martín-Granizo durante su participación esyte jueves en la prueba del Gigante.x.com/Paralimpicos

Redacción

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María Martín-Granizo vivió en apenas tres horas las dos sensaciones del deporte. La felicidad por su debut en unos Juegos Paralímpicos y la tristeza de tener que abandonar cuando iba directa a un puesto destacado en la prueba de gigante. Al menos a un diploma olímpico que tras una primera manga notable la llevaba a mirar con mayor certeza.

El carácter competitivo de María la lanzó en esta ocasión a buscar algo más. Y arriesgó como toda campeona que se precie hace en una segunda manga en la que rebasaba el portón de salida en el puesto 12 tras acabar la novena en la primera. Su tiempo hasta el momento del abandono era el mejor superando en 4.49 a su más directa rival cuando a falta de las últimas puertas y en la zona más complicada se salía del recorrido.

Las huellas que dejaron las esquiadoras que la precedían le jugaron esta vez una mala pasada y obligaron a salirse de la trazada para verse obligada a borrar de un plumazo sus opciones en la clasificación general.

«Me quedo con la primera bajada, que fue muy buena, pero en la segunda la pista estaba peor. Me moría de ganas por tener el diploma, pero no pudo ser. Me quedo con que he competido, se ha demostrado el nivel que tengo y, como soy muy joven, me queda tiempo para mejorar más», declaraba la propia María que no obstante tiene el sábado una nueva oportunidad de luchar por un lugar de honor en el Olimpo de los deportes de invierno. Será en la prueba de Slalom, la que mejor se adapta a sus prestaciones sobre los esquís.

Fue una jornada de alegría por su debut y de tristeza porque tenía en su mano lograr al menos un diploma que acarició con sus dedos. Su tiempo de 1:16.24 en la primera manga así lo posibilitaba. Su debut en la matinal del jueves fue notable. Sabía que pese a su juventud (19 años) llegaba en un gran momento de forma, tanto físico como mental. Y lo plasmó sobre la nieve de los Dolomitas en Cortina D’Ampezzo.

Su primer registro de 17.06 la situaba cuarta pasando a la sexta posición en el siguiente tramo del descenso en la prueba del gigante alpino. Séptima en el tercer parcial y al final novena, a un suspiro del diploma del que le separaban 29 centésimas (la octava era la neerlandesa Claire Petit) y con cuatro segundos cedidos con el bronce (la francesa Aurelie Richard). Las espadas estaban en todo lo alto de cara a la segunda manga. Once esquiadoras precedían a María. Alrededor de las 13.10 horas le llegaba el turno. Su salida fue espectacular mejorando los registros de la primera manga y posicionándose no solo para el diploma, también para las medallas.

Al paso por el primer punto de cronometraje lograba situarse primera con casi cuatro segundos de margen, que fue aumentando hasta los cinco. Hasta que una vez superado el ecuador del descenso una huella de otra esquiadora dejada sobre la nieve le hizo afrontar una de las puertas, justo en la zona de mayor complejidad y velocidad, de la peor manera posible. Salida y adiós. el consuelo que le queda es que de no haber sufrido ese percance y por los tiempos de todas las participantes en ese lugar donde abandonaba la leonesa hubiera finalizado quinta, muy cerca der la cuarta plaza.

El oro fue para la favorita, la sueca Ebba Aarsjoe que se apuntaba la primera y segunda manga.

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