Fútbol
Salvados: el Atlético Astorga hace los deberes y seguirá en Segunda RFEF
Los maragatos empatan ante el UD Ourense (1-1) y acaban en el puesto 11 del grupo tras una notable campaña

Los jugadores del Atlético Astorga celebran el gol del empate que sellaba su permanencia en la categoría.
El Atlético Astorga firmó una nueva página de oro en su historia. Esta vez no fue el ascenso pero sí la permanencia en la Segunda RFEF, una categoría que estrenaba esta campaña y cuyo reto ha superado, no sin sufrimiento pero sí de manera brillante.

Los maragatos, a los que les costó adeptarse al nuevo escenario, supieron reaccionar y aguantar en los momentos malos para depender este domingo de sí mismos. Tocaba un hueso como el UD Ourense que se jugaba la segunda plaza del grupo. Había que ganar o en su caso empatar para alcanzar el objetivo ante tantos rivales metidos como los maragatos de lleno en la batalla por la salvación.

David Álvarez celebra su gol salvador para el Atlético Astorga.
Y el 1-1 fue el mejor premio a una temporada notable. Permitía a los de José Luis Lago hacer los deberes y pensar ya en la próxima temporada en el mismo escenario.
El partido no fue fácil porque el UD Ourense salía a por todas. Necesitaba ganar para ascender a la segunda plaza que ocupaba el Oviedo Vetusta. Lo intentó en la primera parte ante un Atlético Astorga bien plantado al que a pesar de que el Valladolid Promesas había anotado de manera muy temprada frente al Burgos Promesas y el Langreo empataba en Oviedo no le inquietaba el panorama.

Todo lo contrario. Estaba seguro de sus fuerzas. Además el empate del Marino también le beneficiaba e incluso más cuando pasaba a perder frente al Numancia.
La primera parte acabó con los maragatos de manera provisional en la plaza 11 alejada de la 14 de descenso directo y la 13 de posible eliminatoria por la permanencia.

Tras el descanso el gol encajado situaba a los de Lago en una posición más incómida, al borde del precipiocio. Pero había tiempo para reaccionar y los nervios no se adueñaron de los maragatos que en las botas de un brillante David Álvarez encontraban el gol del empata para certificar su salvación.
