El Real Madrid roza la hazaña pero se queda sin corona
BALONCESTO | EUROLIGA. Los de Scariolo pujaron hasta el final con el Olympiacos

El Olympiacos se proclamó campeón de la Euroliga tras derrotar al Real Madrid.
El Olympiacos se proclamó campeón de la Euroliga tras sufrir más de lo previsto ante un Real Madrid que murió en la orilla, se reinventó, peleó pese a no tener pívots y plantó cara a un gigante que se tomó su revancha después de perder en la final hace tres años contra el conjunto blanco (92-85).
El Real Madrid se quedó a las puertas de la heroica en un partido que afrontó sin juego interior, debido a las lesiones de Walter Tavares, Alex Len y Usman Garuba. Lo hizo además ante miles de aficionados volcados en su contra y frente al gran favorito, líder de la fase regular, que buscaba revancha tras caer hace tres años por la icónica canasta de Llull.
El comienzo para los blancos fue de ensueño, con un resultado de 3-15 en el marcador tras cuatro minutos de juego. Ni los rugidos rojiblancos, ni los pitidos en contra, contuvieron al comienzo a un equipo sin pívots que se aventajó a través del acierto de Trey Lyles, que tuvo un partido brillante. Fue un golpe inicial encima de la mesa, con Campazzo pilotando. El conjunto heleno no consiguió despertar del letargo y el Madrid, supliendo la falta de juego interior con una magnífica defensa y apostando por el tiro exterior, hizo valer su buen arranque de partido para irse al segundo cuarto con siete puntos arriba (19-26). Aunque lentamente, el equipo de El Pireo espabiló, y recortó distancias. Evan Fournier estuvo muy acertado en los rebotes ofensivos, el Real Madrid pecó de otorgar demasiadas faltas y Tyson Ward se sumó a la fiesta. A falta de dos minutos del segundo cuarto, el Olympiacos le dio la vuelta al marcador (38-36).
En los últimos segundos de la primera mitad subió la intensidad del encuentro, con un intercambio de triples. Alec Peters fue determinante para los griegos y el Madrid acusó la falta de puntería que tuvo en el primer cuarto. Al descanso, el Olympiacos se fue con una ventaja mínima (46-44) y el partido completamente abierto.
Tras la pausa, el ritmo del juego disminuyó, ambos equipos se analizaron tácticamente y recurrieron a los triples. Hasta que el ambiente se encendió en un desencuentro entre Campazzo y McKissic, que impidió que el argentino se levantara del suelo y que paró el contador varios minutos cuando iba un punto arriba para Olympiacos. Decisión salomónica y falta técnica para cada uno.
El Real Madrid aprovechó este parón y sumó un parcial de 7-0 para volver a ponerse por delante. Nervios en las gradas con el partido cuatro puntos a favor del equipo español al último cuarto (61-65). La corona europea se iba a decidir en los últimos diez minutos. Remontó el equipo rojiblanco, volvió a ponerse por delante el madrileño, y así continuamente. A falta de cuatro minutos el Olympiacos entró en bonus tras las faltas excesivas del Real Madrid, lo que condicionó al equipo de Scariolo. Lo aprovechó el equipo de Bartzokas y los instantes finales estuvieron apretados. Con un Fournier desatado y con un Real Madrid que murió con las botas puestas (92-85).