El descaro de Jódar pone a prueba a Zverev

Jódar celebra un punto en su último partido.
Cuando Zverev levanta la cabeza en el cuadro de Roland Garros siente vértigo. Nunca había afrontado la recta final de un Grand Slam en la posición de máximo favorito y esa perspectiva, él mismo lo reconoce, le genera una presión desconocida. El duelo ante el joven Jódar, por Eurosport en torno a las 15.00, es un examen esencial.
El número 3 del mundo, que todavía no ha ganado ningún Grand Slam, es el único de los supervivientes del torneo que ha jugado finales, el único que tiene en sus vitrinas Masters 1.000.
Por eso el principal obstáculo que se presenta frente al germano es su propia capacidad a controlar las emociones ante la perspectiva de pasar a una nueva dimensión y quitarse el estigma de ser el mejor de los que nunca han levantado un grande.
Zverev es el símbolo de una generación atenazada entre el dominio del Big 3 (Federer, Nadal, Djokovic) y la emergencia del dúo formado por Jannik Sinner y Carlos Alcaraz.
Por un conjunto de circunstancias ninguno de ellos se encuentra en la segunda semana de Roland Garros y el alemán está ahora frente a una nueva amenaza, la que representan los Jódar y Fonseca que pueden acabar por enterrar sus esperanzas.