PRIMERA DIVISIÓN
Tuvo que ser en San Mamés
La Real Sociedad perdió la batalla de San Mamés, en un partido de muchísima dureza, y su condición de invicta después de acabar la primera vuelta de la Liga sin conocer la derrota. Precisamente tuvo que ser el eterno rival de la
Karpin intenta escaparse con el balón del marcaje de Tiko
La Real fue a perder el partido que más duele, ante un Athletic que derrochó entrega y consiguió anular el juego de los donostiarras, que nunca estuvieron cómodos y no funcionaron en ataque. Etxeberria se convirtió en el hombre del choque, con los dos primeros goles, en dos acciones a balón parado, y con el pase de gol a Ezquerro ya con el tiempo cumplido, ante una Real impotente que ya estaba con diez jugadores. La batalla comenzó muy pronto, con un pisotón de De Pedro a Javi González que debió acabar con el riojano en el vestuario, pero el árbitro no lo vio, porque no vio o no quiso ver casi nada, y la Real pudo continuar con once. Sin embargo, en los primeros minutos el líder cedió mucho terreno y permitió que el Athletic, aunque sin claridad y con escaso fútbol, pasase a controlar un duelo que se fue endureciendo peligrosamente. Fue una jugada de estrategia que sorprendió a la defensa donostiarra la que puso el 1-0, y a partir de ese momento, en un choque muy entretenido, de brega y de alternativas, fue la Real la que comenzó a tener más llegada sobre la portería contraria. El Athletic comenzó a cortar con faltas los intentos de la Real, que también repartió lo suyo. Tuvo Kovacevic al principio de la segunda parte dos inmejorables ocasiones para el empate, pero le falló la puntería en un momento decisivo en el que la Real salió volcada en busca del gol. Pero el Athletic superó esos minutos de agobio visitante y volvió a equilibrar el encuentro gracias a su presión y a que taponó una de las mejores armas de su rival, las entradas por las bandas. Karpin y Barkero se vieron incapaces para desequilibrar a Del Horno y Javi González, y a la Real, ante la pelea y colocación de los bilbainos. Xabi Alonso, perseguido en todo momento por los centrocampistas del Athletic, no podía realizar su juego, y la Real se fue muriendo ofensivamente. En cambio, aunque la profundidad del Athletic era muy escasa, metía miedo cada vez que se acercaba al área, como ocurrió cuando Yeste se encontró con Westerveld. El Athletic tenía maniatada a la Real y gracias a otra falta, Etxeberria, que parece que le tenía muchas ganas a su ex equipo, fusiló para el 2-0. A pesar de los esfuerzos de la Real por dar emoción a un choque que ya tenía muy mala pinta desde el principio, Etxeberria tuvo tiempo para el último golpe y dar el gol hecho a Ezquerro.