BALONMANO
España vuelve de Portugal con poco peso en las maletas
Con la sensación de haberse dejado algo por meter en la maleta regresó este lunes la selección española de balonmano tras su participación en el campeonato del Mundo de Portugal. Se cumplió el objetivo inicial.
Sin embargo, cuando un equipo llega a la penúltima ronda, después de siete victorias, y pierde los dos últimos partidos, los de las medallas, la sensación que queda no es otra que la decepción. Así, triste, se ha quedado el equipo nacional, al que le sigue costando digerir sobremanera la derrota en la semifinal ante Croacia, auténtico lastre mental de España en la recta final del Mundial. El seleccionador, César Argilés, admitió sin reparos que dicho partido influyó decisivamente en las posibilidades de luchar por el bronce contra Francia. Argilés fue más lejos al reconocer que la segunda parte ante los croatas marcó un antes y un después de la selección española en este Mundial. Analizando con frialdad el campeonato, Argilés, insistió que un cuarto puesto es muy bueno, ya que una veintena de equipos lo hubieran firmado en cualquier instante. Hay que darse cuenta que tres de los últimos semifinalistas en el Europeo de Suecia, no llegaron a esa ronda en Portugal. Todavía más lejos, la legendaria selección sueca, la emergente Dinamarca, la clásica Yugoslavia, o la también balcánica Eslovenia, se tendrán que jugar la última plaza europea para la cita olímpica en el Europeo 2004 que se disputará a final de enero en Eslovenia. Entre los jugadores, caras de decepción. El asturiano Alberto Entrerríos reconoció la decepción de quedarse sin medalla, a pesar de lo cerca que estuvo jugar la final. «Debemos contentarnos con el cuarto puesto, que no es poco, pero cuando uno accede a semifinales siempre espera algo más», sostuvo uno de los más destacados del Mundial. A pesar de todo, los jugadores de la selección coinciden en bloque cuando valoran la importancia del cuarto lugar, que iguala el mejor puesto histórico en esta competición y permite comprar el billete preferente para Atenas 2004. Fue un Mundial igualadísimo, tal y como se preveía, con diez equipos que podían optar a la lucha por las medallas, y en cuya quiniela muchos no habían incluido siquiera a la campeona, Croacia. Posiblemente, se trata de la modalidad deportiva que en estos instantes presenta mayor equilibrio de calidad en un número elevado de países. Ha sido el Mundial de la decepción mayúscula de Suecia, que como campeona de Europa, quedó por debajo del décimo puesto.