SEGUNDA DIVISIÓN B
Los sueños se tornan en pesadilla
Para seguir aspirando a disputar la fase de ascenso o, en su defecto, soñar con la Copa del Rey, se hacía casi imprescindible vencer al Lanzarote. Pero la Deportiva exhibió ayer una imagen tan decepcionante que los aficionados
La Deportiva se ve obligada a variar sus objetivos sobre la marcha. En una jornada que estaba resultando propicia para los intereses de los blanquiazules porque no ganó ningún equipo de la zona alta, resulta que los de Simón no fueron capaces de vencer a un Lanzarote muy serio atrás y con la suficiente lucidez arriba como para hacer un gol que sitúa a los canarios en una posición que pretendían los bercianos. Ayer no salió casi nada al equipo de casa, hasta tal punto que resulta difícil encontrar una acción en la que los locales tocaran tres veces seguidas la pelota. El equipo demostró atravesar por un estado de ansiedad permanente en el que no hay criterio futbolístico y sólo se funciona por impulsos. El técnico trató vanamente de girar el curso de los acontecimientos desde el banquillo. Arcadio empezó de central con César, tras el descanso pasó a la medular permutando con Igor, luego salió Tomás y los dos vascos ocuparon el centro al irse Villa. Gonzalín suplió a Mangas y Alejandro se fue a la banda derecha, pero nada dio resultado. El público se fue encrespando con los suyos en vista de tanto despropósito y después de marcar los canarios las protestas se acentuaron. De todos modos y aún reconociendo que la Deportiva estuvo mal, lo cierto es que línea que separa la gloria de la miseria es muy tenue. Alejandro estuvo a punto de traspasarla en dos ocasiones, en la primera se entretuvo y la defensa rojilla se anticipó cuando estaba solo ante el meta Tomás y en la segunda, el cancerbero insular hizo la parada de la tarde cuando ya todo el campo cantaba el que habría sido primer gol de la contienda. Si el asturiano hubiera aprovechado alguna de esas dos ocasiones, tal vez ahora la historia sería distinta, pero eso es especular con una hipótesis imposible. En realidad los de Mendilíbar también podrían decir que Álvaro salvó varias veces a la Ponferradina y evitó una derrota más abultada. El meta local se lució ante Gustavo García, Nacho Franco, Marcelino y Aitor Blanco, cuyo cabezazo se iba a la red. Lo que no pudo evitar el cancerbero vasco fue el disparo de Vladimir desde la frontal que desequilibró el marcador. Arreciaron entonces los gritos de «fuera, fuera» y el equipo se puso más nervioso. Al final y más con el corazón que con la cabeza, los locales buscaron el empate, pero otra vez apareció Tomás, el meta suplente de los canarios que tuvo que saltar al campo a los seis minutos por la lesión de Marino. Ante el Marino precisamente tratarán los blanquiazules de variar una dinámica que empieza a ser peligrosa.