Diario de León

OPINIÓN Marro

Testimonios luchísticos ajenos

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Que nó sea sólo voz y nuestro posicionamiento el que prevalezca, meras marropiniones al fin y al cabo. Pues a falta de otros debates federativos propiciados, propiciemos desde aquí pluralidad de juicios y opiniones. De forma que el lector pueda contrastar. Lo que sucede es que casi siempre nos vemos obligados a recurrir al mismo punto de referencia; a falta de otros, al único foro con vocación y sentido d continuidad y abierto a todas las tendencias y corrientes: la luchística revista «Al Corro» que vienen sacando más ó menos periódicamente los inquietos y animosos dirigentes del club de lucha San Guillermo de Cistierna. De su último número - ya el 7-, y de entre su contenido vario pinto y para todos los gustos, reproducimos el párrafo final de un interesante artículo del monitor y ex luchador de Santa Olaja de Eslonza José Fernández y que firma como «Pepe Fernandez». Tras abordar la para él -y para muchos- ineludible mejorada de la calidad técnica (tan devaluada últimamente) vía la cómoda y accesible tecnificación activa (videos, etc), remata desde otro ángulo, el financiero: «Alguien puede pensar que para organizar todo ésto es preciso disponer de abundantes medios conseguirlos que en épocas pasadas. Ahora existe una posible fuente de ingresos que yo nó llego a comprender que por qué no se explota. Me refiero a la televisión. Con la proliferación de cadenas que actualmente existen, se debería aprovechar y nó sólo en el aspecto divulgativo, que ya sería muy importante, sino como aporte de ingresos que a través de la publicidad podría generar...». Del trabajo «El futuro de la lucha leonesa» del que es autor el también exluchador y actual profesor de la Escuela de Ingenieros de la Universidad de León, Angel Alonso, extractamos algunos párrafos en torno a la afición y al espectáculo a decantar entre la maña y la fuerza. «Si hay un punto sobre el que todos los observadores de la lucha están de acuerdo es en reconocer que existe una excelente afición. La lucha tiene tirón. Eso queda de manifiesto cada año con el número de aficionados que acude a los corros. Hay afición, hay interés, hay mercado dispuesto a consumir todo lo relativo a la lucha. Este mercado está listo. Sólo hace falta imaginación y calidad ¿A qué esperamos?. ¿Que audiencia tendría en León un buen programa de televisión sobre la lucha leonesa?. Yo sé que nó somos buenos comerciantes, la sangre fenicia no llegó hasta aquí. Pero en un mundo globalizado, o nos movemos o nos comen. Ya no estamos en aquellos tiempos en que el único deporte que se podía ver era el corro de lucha del pueblo de al lado. Los tiempos han cambiado mucho, ya hemos perdido luchadores en número, hay muy pocos luchadores. Si además perdemos a esa magnífica afición el telón caerá sólo». «Una reflexión que a mi juicio resulta imprescindible y urgente» prosigue Angel Alonso «consiste en definir qué clase de espectáculo deseamos. ¿El basado casi exclusivamente en la fuerza, ó más bien un espectáculo donde primen la habilidad y el ejercicio continuado de mañas y falseos? Hay un elemento en la lucha que afecta directamente a lo anterior; es el cinto. Algunos piensan que cinto y lucha leonesa són aspectos inseparables. Es una concepción equivocada. En un deporte que cuenta su historia en milenios, el cinto tiene menos de un siglo de existencia. Comenzó a usarse allá por el año 1920. El cinto favorece extraordinariamente el concepto de fuerza sobre el concepto maña. ¿Existe alternativa? Por supuesto que sí. Y sin cambiar ni una letra del actual reglamento. Basta con sustituir el cinto por un agarre (no entro en detalles) que traslade la fuerza a los glúteos y no a la cintura y las costillas flotantes. Una de las características específicas de la lucha es la obligación de mantener agarradas las dos manos mientras se ejecuta el combate. Si además inmovilizamos al luchador atornillándole la cintura (el cinto lo permite), la capacidad de maniobra del luchador queda reducida a la mínima expresión. El espectáculo de maña y habilidad desaparece... Sólo queda el espectáculo de fuerza ¡Cómo asobea! ¡Qué fuerza tiene! Es urgente, pues, definir lo que queremos. Una vez definido podrán aplicarse las medidas más adecuadas para que el espectáculo, el que queramos, sea bueno». Testimonio ahora de nuestro compañero columnista Luis Artigué en su columna semanal del pasado 4 de de enero: «..Al lado del Auditorio han colocado una escultura que nó solo nó está a escala sino que el entorno hasta se la come...». Interpretamos que se está refiriendo al monumento a la Lucha Leonesa». Y como una imagen vale más que mil palabras, cerramos con el testimonio gráfico de un reciente «tira» de nuestro también compañero el dibujante humorista -genial- «Juarez», donde el León emparedado en el escudo de los castillos pugna a grito pelado: ¡quiero salir!. Desde esta columna de lucha leonesa sólo cabría apostillar con el remate del himno a la lucha: Lucha León,,,!!! Acotación final. Por exigencias de maquetación, el romance homenaje al heroico luchador Jesús Antonio García de la Ercina aparecerá en el suplemento cultural «Filandón» del próximo domingo.

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