Diario de León

Ademar recobra el «espíritu Juanín»

Ademar León se erigió ayer en juez de la Liga Asobal para poner el título en manos del FC Barcelona, merced a un partido vibrante, que encontró en las excelencias de la defensa, las virtudes de la portería y el vigor del contragolpe, las señas

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Miguel Ángel Zamora Redacción - LEÓN.
León

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Juan García Lorenzana «Juanín» (León, 28-VIII-1977). El exponente más célebre de aquella generación de talentos que de la mano de Horacio Martínez llegó a la final del campeonato de España de juveniles (Soto, Franza, Marne, Carbajo, Cuesta) no ganó él sólo ayer al Ciudad Real. Y puede que aquel conjunto tampoco haya sido el mejor de la historia del club. Pero entonces, y ahora, la raza que personifica el extremo internacional, ha sido la bandera que ha enarbolado siempre el escudo de la flor de lis. Y eso vale mucho. Andaba Ademar metido de lleno en el cuerpo a cuerpo para salir de un momento de apuro, delicado. Los cinco minutos finales del primer tiempo y los cinco primeros de la segunda, habían sido irregulares, y las excelencias del 14-8 se volvieron angustias (16-15). Y de remate, inferioridad doble, que acababan de irse al banquillo excluidos Héctor y Metlicic. Fue entonces cuando cayó suelto un balón sin dueño, al borde del banquillo de casa, y de un salto felino en plancha, emergió la figura diminuta del 6 blanco. Atrapó la bola casi a una mano. Con la otra se quitó (seguro) las astillas del parquet de entre las uñas, y desde el suelo lanzó un Tomahawk de cuero a 25 metros que se convirtió en el 17-15. La grada se volvió loca, el marcador se catapultó de ahí a un 21-16 letal y León juró no volver a pasar miedo en lo que quedaba de partido. Con un jugador así, en semejante equipo, y poniendo el Palacio hecho una feria, Ademar no podía perder. Y no perdió. La Liga desde ayer es cosa del Barça. Que lo celebre. A la vera del Bernesga, el mayor título es, de momento, defender el derecho a regresar con honores a la Copa de Europa, y con echar un vistazo a la tabla de puestos, abajo presente, sobra. Ganó Ademar con justicia y con vistosidad. El partido amaneció con 6-1 en el tanteador casi de salida, a los efectos de una hinchada entregada y de un conjunto suelto, con hechuras de dominador. La primera inferioridad por exclusión no había hecho mella en el coco al siete local y mientras Juan de Dios Román paró el partido para devolver a Zaky al centro (arrancó como extremo) y sustituyó a Iker Romero por Alberto Entrerríos (remendar el entuerto de planteamiento con el que se había atrevido, dicho de otra manera), Cadenas fue más práctico: «¡Cuando defendemos intenso, nos da igual jugar con seis que con cinco, seguimos lo mismo, chavales!». Para encontrar la primera parada de Hombrados, el video gastó 14''52 de cinta. Cuando Ciudad Real entró en el partido más sereno, León contestó con la primera entrega de distribuciones de Marne, y sobre la cancha se hizo más grande la figura de Pistolesi, para secundar a Vatne en el centro del 6-0 defensivo inexpugnable, y seguir agradeciendo el caudal sin fin de pérdidas de balón a que se dieron los manchegos. El intermedio sólo hizo una pausa en el tono creciente del cambio de dinámica que aportaba el choque. Ciudad Real llegó a empatar incluso (15-15). En lo que fuera de la pista se empleaba el tiempo en darse a la gresca con la pareja arbitral, en el rectángulo, León agradecía cada exclusión con otro empujón al tanteador. La recta final jugó el segundo partido que guardaba la contienda. Con el triunfo en la mano, hubo dos time-out significativos. En el que pidió Juan de Dios Román (20-16), Cadenas recurrió al castellano para hacerse entender mejor: «¡Estamos de puta madre, seguimos así, pero ahora vamos a buscar alguna exclusión!». En el que pidió el propio técnico de Valdevimbre (24-21), hubo más pragmatismo: «¡Primero vamos a por el partido, ataques largos, queremos ganar, aunque sea de uno!». Flotaba en el aire la posibilidad de levantarle incluso el goal-average al rival. A esas alturas de la noche, en el bar Nadel II, el santuario del balonmano en Ciudad Real, se coreaba ya ante la pequeña pantalla «¡Vujovic, Vujovic!», en desacuerdo absoluto con el actual entrenador. Zaky y Trives (25-23) abortaron a la carrera el sueño del pleno. Y Juanín terminó el partido a hombros, levantado por sus compañeros, coreado por los fieles. A su espalda, el palco. Estos días, se meditan las condiciones para ampliar un contrato que no le deje en breve a merced del mercado...

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